FUNDAMENTOS ANTROPOLÓGICOS DE LA
SEXUALIDAD HUMANA
“Definiciones
históricas del hombre”
Muchas son las definiciones que la historia del
pensamiento filosófico, cultural y científico ha dado del ser humano. Si
quisiéramos empezar este recorrido cronológicamente, nos encontraríamos con el
panorama que se detalla más adelante. Precisemos, en todo caso, que, en lo que
se refiere a la antropología filosófica el primer pensador que va a usar este
término y definir bien el campo de trabajo de esta materia es Max Scheler.
Con Max Scheler se da un hecho importante, y es la
sistematización de un conjunto de conocimientos acerca del hombre en conexión
con los hallazgos de las ciencias humanas. Esto lo ratifica él mismo con estas
palabras: "Poseemos, pues, una antropología científica, otra,
filosófica y otra, teológica, que no se preocupan una de la otra.
Pero no poseemos una idea unitaria del hombre...Por
eso me he propuesto el ensayo de una nueva antropología filosófica sobre la más
amplia base. En lo que sigue quisiera dilucidar tan solo algunos puntos
concernientes a la esencia del hombre, en su relación con el animal y con la
planta, y al singular puesto del hombre en el Cosmos"
El panorama al que nos referíamos es el siguiente: En
la filosofía Griega, para Platón, el hombre es un dualismo dicotómico según el
cual el alma o facultad intelectiva se vincula accidental y transitoriamente
con el cuerpo hasta el momento de la muerte cuando "vivirá fuera
del cuerpo en mansiones más hermosas, imposibles de describir" .
Para
Aristóteles: "Es, pues, necesario que el alma sea sustancia y
forma de un cuerpo natural que tiene la vida en potencia ... el alma será la
perfección primera y el primer acto (entelequia) de un cuerpo natural... el
alma, pues, no es separable del cuerpo... el alma es principio de las funciones
mencionadas y se define por ellas, esto es, por la nutritiva, la sensitiva, la
mental y el movimiento".
En el Cristianismo, para San Agustín el hombre es
imagen de Dios: "Son tres las partes de que consta el hombre:
espíritu, alma y cuerpo, que por otra se dicen dos, porque con frecuencia el
alma se denomina juntamente con el espíritu; pues aquella parte del mismo
racional, de que las bestias carecen, se llama espíritu". Para
Santo Tomás, el hombre es una unidad substancial de alma y cuerpo. "Decimos
que la esencia del alma racional se une inmediatamente al cuerpo como la forma
a la materia y la figura a la cera".
Para S. Tomás, el hombre es persona. Este ser persona
viene descubierto en la inteligencia como constitutivo esencial específico del
ser humano. El conocimiento intelectivo es, pues, la base de la trascendencia
humana.
En la Época Moderna, para Descartes, el hombre
es un yo pensante, y para Pascal: "El hombre no es más que una
caña, la más débil de la naturaleza; pero una caña pensante" y nos dice
también que "No es en el espacio donde debo buscar mi dignidad, sino en el
arreglo de mi pensamiento.
Por el espacio,
el universo me comprende y me devora como un punto; por el pensamiento yo lo
comprendo..." . "El hombre sobrepasa infinitamente al hombre...
Escucha a Dios". Para Herder, el hombre es imagen de Dios. "En el
alma del hombre grabaste tu imagen , la religión y el sentido humanitario.
Los
contornos de la estatua ya están prefijados, ocultos en la masa del mármol;
solo el trabajo de esculpirla no lo puede realizar este por sí solo"
Para Marx, en la Época Contemporánea, el hombre es un
ser que trabaja, un animal de trabajo y un animal histórico. Para Heidegger, el
hombre es existencia (Da- sein), existencia dialógica y existencia
temporalizadora, un ser arrojado en la existencia y, finalmente, un ser para la
muerte. Y para J. P. Sartre, el hombre es un ser en sí, para sí, consigo y, en
última instancia, un ser para la sociedad. El hombre es un individuo que, con
su libertad, se da él mismo el sentido a su propia vida humana. Wittgestein
dirá, inclusive, que el hombre es un animal lingüista.
Esta breve historia de la antropología nos muestra una
serie de definiciones del ser humano, a través del pensamiento filosófico y
científico. Definiciones como, animal racional, animal político, animal social,
animal de trabajo, animal lingüista, animal individual. Hoy se habla de animal
técnico.
Todas se refieren a aspectos existenciales del ser
humano, porque todas ellas se inscriben en lo que es psicológico o anímico en
el ser humano, 'se inscriben en esa alma de la cual Cristo mismo nos dice que
hay que perder.'
Todas, pues, dejan fuera un inmenso campo de valores
sin definir y lo que es más grave, todas apuntan a elementos del ser humano,
dejando fuera la esencia del hombre. Si aceptáramos que la psicología es un
complejo de funciones variables, unas, adquiridas y otras, educacionales,
tendríamos que aceptar que éstas no pueden ni solas ni todas juntas ser la
esencia del ser humano, primero, porque son variables y, segundo, por que son
muchas.
Descubrimos, entonces, que todas estas definiciones
sumergen al hombre en una tautología que tiene su origen en "el ser es y
el no ser no es" de Parménides y que se ha introducido en todas las
filosofías y sistemas de la historia del pensamiento humano: Tan tautológico es
decir, por ejemplo, "el hombre es el hombre" como decir "el
hombre es un ser consigo o para sí" o, incluso, decir "el hombre es
un ser para la sociedad". El ser humano o es un ser para Dios o no lo es
para nadie o, si se prefiere, para el cementerio.
Frente a estas definiciones históricas aparece la
definición que Cristo da del ser humano: "¿No está escrito en vuestra Ley: Yo
he dicho: dioses sois? Si llama dioses a aquellos a quienes se
dirigió la Palabra de Dios y la Escritura, no puede fallar...". Esta
extraordinaria afirmación de Cristo está corroborando lo que ya había dicho El
Génesis "Y dijo Dios: "Hagamos al ser humano a nuestra imagen,
como semejanza nuestra... Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a
imagen de Dios lo creó..."
Amor, afecto y sexualidad
La Antropología Médica será abordada a través del
curso "Sexualidad, Fertilidad y Procreación". Estos tres aspectos
tienen vinculación con ciertos campos del saber tales como la Ética, la
Psicología, la Bioética, la Teología y la filosofía
La primera pregunta que nos viene a la mente, desde
esta perspectiva, es ¿qué relación existe entre la Sexualidad en general y la
Antropología? ¿Qué parte de la Antropología quedaría comprometida en relación
con la Sexualidad?
Si damos una mirada descriptiva al panorama cultural,
sociológico, étnico, etc. de nuestro planeta, acerca de la sexualidad, es
decir, de cómo esta es vivida dentro de una cultura, de un pueblo, de un clan e
incluso entre dos individuos, hombre y mujer, de la misma familia cultural;
descubrimos que para ninguno de los dos tiene el mismo significado, y que, de
hecho, para una misma persona no tiene el mismo significado en momentos
diversos. Y esto por una razón sencilla, como dice el Dr. F. Montiel A., y es
que " hacer el amor es también comunicación y, como acontece con las
palabras, algunas personas se comunican mejor que otras".
A esto se une el
hecho de que la situación psicológica de la persona no es siempre la misma y,
por tanto, no hay la misma predisposición al acto sexual.
Nos quedaría aquí solamente una objeción a la
expresión "hacer el amor", de acuerdo con la estructura
antropológica del hombre, que expondremos a continuación. El amor es acto del
espíritu, no es un acto psicológico y, por tanto, no habría que confundirlo con
el afecto. El afecto se explica en el mundo animal también, y a veces con un
orden mayor, por la sencilla razón de que el animal, al no poseer un espíritu
y, por tanto, no poseer libertad, no tiene que decidir en cada momento el acto
que tiene o no tiene que realizar.
El desorden afectivo se debe a una mala
formación y administración de la libertad. Este problema, tan fundamental, no
parece que lo tenga el animal en general. La libertad tiene que ser formada por
el amor, para que esté bien formada.
La expresión: "quiero
ser libre para hacer lo más noble, puro y perfecto, esto es, lo mejor". Entonces,
el amor no se hace, amor se es. Es probable que lo que se haga sea el sexo que,
por otro lado, cuando prescinde del amor, que es donación y requiere mucho
olvido de sí mismo, se convierte en egoísmo, con lo cual se destruye la
relación integral entre dos seres para convertirse en un acto involutivo, que
tiene que ver más con la genitalidad que con la sexualidad vivida en una
relación de amor integral.
La psicología humana nos aparece como un complejo de
funciones variables: una parte son heredadas, y otra parte son adquiridas o
educacionales. El tipo de educación recibida - el caso de un niño que hubiera
crecido en un ambiente eminentemente neurótico - el tipo de diálogo que sobre
la sexualidad tuvo con sus padres y profesores, el tipo de libertad o de
represión contenidos en la educación religiosa respecto del sexo, el modo de
concebir y vivir la sexualidad de ese pueblo donde él nació, así como, el
autoritarismo o la democracia política dominante en el pueblo de su infancia, adolescencia
y juventud, marcarán fuertemente su carácter.
Este carácter, más tarde, será fundamental en la
concepción relacional con la otra persona, hasta el punto de que la relación
sexual podría ser entendida más que como un encuentro amoroso,
como una imposición por parte de alguno de los dos.
Nos damos cuenta, pues, de cómo entre genitalidad y sexualidad hay
una diferencia y no porque estos dos actos no vayan unidos, sino porque al
separarlos, como sucede en muchos casos, se prescinde de la particularidad con
la que cada persona vive, concibe y se acerca al acto sexual.
En la
genitalidad, hablamos del proceso reproductivo, de las características
hormonales y del aparato reproductivo; esto es, de la anatomía y de la
fisiología.. En la sexualidad, en cambio, vamos mucho más allá: aquí estamos
hablando también de genitalidad, pero, al mismo tiempo, hablamos de
un conjunto de características psicológicas, -afectivas,
sentimentales, emocionales, socio-culturales- y espirituales. Queda
involucrado, en la sexualidad, todo el ser humano: el ser humano integral, sin
desconocer que, desde el punto de vista biofisiológico, psicológico y
espiritual, el hombre y la mujer viven el acto sexual complementándose, en
principio de complementariedad; si bien no son iguales, idénticos, sí son
complementarios. Como diría López Quintás, es un encuentro ..
Si aceptamos que el amor y la libertad son nociones
específicas del espíritu humano, el afecto y la sexualidad están ordenados al
amor y no al contrario; entonces, la libertad tiene que estar formada por el
amor. Si la genitalidad se encuentra lejos de la sexualidad, el afecto también
se explicará en una dimensión inferior al amor. El afecto lo encontramos en el
mundo animal, a veces, con mayor precisión que en los seres humanos, debido a
que aquellos no tienen un espíritu y, por lo tanto, tampoco una libertad: no
tienen que decidir el acto que van a realizar en cada instante, les basta
seguir las indicaciones que dicta su naturaleza.
La sexualidad, en consecuencia, no está regida por el
instinto ni condicionada totalmente por lo hormonal. Las posibles
disfuncionalidades orgánicas que padece la sexualidad humana, tienen su
curación dentro de la medicina, y las disfunciones psicológicas son educables
desde el espíritu de la persona misma.
¿Es educable, entonces, la sexualidad? ¿Cómo hacerlo?.
A mi parecer, habría que recurrir a una sana concepción de la estructura
antropológica del ser humano. Aclarar, por ejemplo, qué relación existe entre
biología y psicología: si las dos se explican o se pueden explicar
evolutivamente.
Si hay una interrelación psicofísica entre las dos. Aclarar,
también, la relación que existe entre la mente, la voluntad y el cerebro, si la
mente y la voluntad son facultades al servicio de la persona o son más bien de
naturaleza espiritual, como se nos ha enseñado comúnmente; es decir, si lo
espiritual se agota en ellas y solo en ellas, o hay algo más, presente en el
ser humano, que nos explique mejor, por ejemplo, nuestra libertad, la filiación
divina, las virtudes teologales y morales, los atributos, etc.
Se hace necesario, a su vez, una aclaración sobre la
diferencia que existe entre el amor y el afecto, el amar y el sentir, las
emociones y los sentimientos, cuáles de éstos encuentran explicación dentro de
la psicología y cuáles en el mundo del espíritu.
Empecemos por la primera cuestión que se nos plantea.
¿Cuál es la definición más acabada del hombre y cuál es su estructura
antropológica?
Sexualidad y persona
A costa de repetir lo que la mayoría ya sabe acerca de
la etimología del término sexual y sexualidad, me voy a
referir a ello porque en la misma definición se nos dan algunas notas
esenciales. El significado etimológico del término 'sexo' y 'sexual' pueden
darnos ya algunas indicaciones, desde el punto de vista fisiológico y
psicodinámico, tal y como es observable en la base del comportamiento. Sexo y
sexual, vienen del término latino 'sectus', esto es 'cortado', 'separado',
'distinto'. Lo femenino y lo masculino, entonces, serían, desde lo fisiológico,
dos expresiones de una misma naturaleza originalmente andrógina, que se
especializa dando origen a dos realidades.
Las dos expresiones, masculino y femenino, se
complementan, se observa en ellas una imperiosa necesidad de complementación.
Hay un irresistible impulso, de atracción recíproca o, como lo llama G.
Cessari, una pulsión instintual sexual. Están, pues, los dos
en principio de complementariedad.
Se podría decir de la sexualidad que es "una
energía vital, originaria y originante de la vida que se expresa a través del
actuar humano" . Es una energía vital y originaria que envuelve a
la persona integralmente, no es una cuestión solo de genitalidad o de
implicación de órganos. Los actos sexuales de los animales van respetuosamente
dirigidos a la procreación y, más tarde, en su relación con la prole, se
demuestran cuidadosos y afectuosos.
El hecho de que en la relación sexual humana entra en
juego el hombre entero, es decir, su biología, su psicología y su espíritu,
hace que valores como la libertad, la fidelidad, la constancia, la humildad,
etc., específicos del amor humano, sean necesarios y siempre presentes - aunque
muchas veces ignorados- en la relación sexual. Precisamente, porque es una
relación, tiene que ser encuentro de dos amores, encarnantes cada uno de ellos
de una sexualidad complementaria del otro.
La Humanae Vitae nos
dice que las características del amor conyugal tienen que ser las de "un
amor plenamente humano, esto es, sensible y espiritual al mismo tiempo, no una
simple efusión del instinto o del sentimiento... Es un amor total, esto es una
forma de amistad personal, donde no cabe el cálculo egoísta... Un amor fiel y
exclusivo hasta la muerte, capaz de generar una felicidad profunda y
duradera... y, finalmente, un amor fecundo: los hijos son, sin duda, el don más
valioso del matrimonio".
Si dijéramos que la sexualidad se agota en la
procreación como su único fin, estaríamos corriendo el riesgo de reducirla,
como sucede en el mundo animal, a simple genitalidad. La sexualidad es
procreativa, pero al implicar la persona entera se convierte en lenguaje con
expresión y significado, donde dos amantes se entregan el uno al otro su amor,
su afecto y su sexualidad. Es este amor, acto del espíritu humano o de la
persona humana, el que forma al afecto, poniendo orden al desorden que padecen
afectivamente las facultades humanas, la mente y la voluntad, y el que interviene
en las disfunciones y patologías psicológicas, así como sobre los mitos y
tabúes sexuales; educando la sexualidad y formándola bien con el amor.
La libertad humana, característica esencial del
espíritu humano, tiene necesidad de ser formada por el amor, cualquier otra
formación es deformante de la verdadera personalidad del hombre. Y si la
libertad tiene que ser formada por el amor, la sexualidad también queda sujeta,
en su libertad, a ser expresión del amor y no del puro instinto. Una sexualidad
puramente sensitiva, traicionaría de tal manera y en tal medida la exquisita
sensibilidad del espíritu, que produciría degradación de la personalidad y
nunca ayudaría a la persona a ser más persona o, integralmente, persona.
La Organización Mundial de la Salud, hablando de la
salud sexual, da esta definición: "Es el producto de la
integración de los aspectos somáticos, afectivos, intelectuales y sociales del
ser sexuado de tal modo de llegar a un enriquecimiento de la personalidad
humana, de la comunicación y del amor". ¿Cuál es la concepción de la
estructura antropológica del humano que usa dicha Organización? Para esta, el
ser humano es un compuesto de biología, afecto y mente, y todo puesto en
relación con la sociedad.
Después, se nos habla de personalidad y amor, donde
por fuerza de cosas, el amor lo identifica con el afecto, como si fueran cosas
iguales, y donde la personalidad tendría que ser el resultado de la combinación
de los cuatro elementos. Si quisiéramos llegar a la definición del hombre con la
que trabaja la Organización Mundial de la Salud, diríamos que el ser humano,
para ella, es un animal biológico, afectivo, racional y, por último, social;
pero, en ningún caso, lo definiría como espíritu o persona, aunque más tarde
nos hable de la personalidad.
Esta falta seria de definición hace que al ser
humano con su sola facultad intelectual o puramente afectiva le sea muy
difícil, por no decir imposible, la educación y recta ordenación de su
sexualidad. Le será muy difícil, en muchas situaciones, sujetar su pulsión
sexual instintiva.
Campo de la sexualidad
El concepto de la sexualidad no está
reducido a la relación sexual. Tenemos que empezar por ubicarnos en el todo y
no quedarnos con la parte: es cierto, la sexualidad tiene que ver con el
acercamiento del hombre y la mujer y las relaciones físicas (a las que en
primera instancia se suele reducir la sexualidad) pero no se agota allí.
Debemos decir que la sexualidad está con nosotros desde el momento de la
concepción, es decir desde que se une óvulo y espermatozoide. Por eso en el
acta de nacimiento figura: sexo masculino o sexo femenino. Pero aquí de nuevo
se tiene que repetir la advertencia anterior: no podemos reducir esta identidad
sólo al plano físico. Cuando hablamos de identidad nos referimos a ese núcleo
íntimo que nos hace ser varones o mujeres y del que brota todo lo demás.
Concepto de sexualidad
Para acercarnos a un buen concepto de sexualidad
utilizaremos dos definiciones complementarias entre sí.
Como muchas otras realidades miraremos a la sexualidad
como dato (datum = lo dado) y como tarea. Dato y tarea son, como la vida misma,
dos caras de la misma moneda: lo que recibimos y lo que debemos hacer con eso
que recibimos.
Dato: La sexualidad es el conjunto de aspectos que
abarcan a toda la persona humana, en la unidad de su cuerpo y de su alma
espiritual, y que la configuran como hombre o como mujer.
De aquí se deriva una fuerza interior que está
referida a la afectividad, a la capacidad de amar y a la aptitud para
relacionarse con los demás.
Es la expresión de la totalidad de la persona. Maneras
determinadas de sentir, amar y reaccionar que, tanto en el hombre como en la
mujer son distintas.
Tarea: Es el dinamismo creador e integrador de la
persona humana, en sí misma, con el otro y con la sociedad, cuya energía nace y
se alimenta del AMOR, y su guía es la virtud de la castidad en pleno ejercicio
de su libertad responsable (D'Agostino).
La educación sexual
Es importante establecer algunos criterios acerca de
lo que es la educación sexual. Su justificación es sencilla: la sexualidad en
cuanto dato necesita un acompañamiento correcto para lograr el más grande
despliegue posible. Por ello es necesaria una educación sexual y es de máxima
importancia que esta educación sea acertada. Para tener mayores elementos de
juicio comencemos con una definición:
"Todo aquello que una persona necesita aprender
(conocimiento y actitud) desde que nace y que le capacita para llevar una vida
feliz con una pareja estable y permanente". (Vollmer y col.)
Esta educación no se agota en la transmisión de
información sino que debe estar orientada a la formación de actitudes
positivas. Obviamente la información debe reflejar necesariamente la verdad
pero también la conducta de los educadores (padres, maestros, profesores, etc.)
debe ser lo suficientemente coherente como para generar virtudes.
Estos dos conceptos se pueden sintetizar en la frase
del Prof. Lagares: "Debemos enseñar a niños y jóvenes a conocer, ejercer y
dominar su propia sexualidad, porque de lo contrario sería aceptar que la
sexualidad es un determinismo biológico que ingiere sólo al plano genital, lo
que de hecho, la ciencia y la experiencia ya se han encargado de
desmentir".
Se debe superar
el paradigma de educación sexual que ha estado centrado (y en algunos casos
sigue centrado) en el genitalismo (descripción muchas veces irresponsable de
los órganos sexuales y su funcionamiento ) y la «reproducción» (que queda
reducida a la anticoncepción).
En su lugar responde más a la naturaleza humana
centrar la educación sexual en tres pilares:
Educación para la
identidad (para la «tarea» de ser hombre o mujer de acuerdo al mandato
genético).
Educación para la
procreación (anotando que el ser humano, en cuanto persona, no se «reproduce» sino que
procrea, palabra que en sí encierra la consideración de la verdadera dignidad
del acto de dar vida a un nuevo ser humano).
Educación para el
amor (otra vez el amor, que posibilita ubicar la sexualidad en su verdadera
dimensión: la de salida de sí y encuentro con el otro).
En última instancia
todo nos remite a considerar a la educación sexual como una formación para la
vida familiar y social.
La persona humana
Para entender la sexualidad hay que
empezar comprendiendo a la persona humana. Por eso hemos querido poner el eje
en dos puntos fundamentales:
a)La unidad cuerpo-alma espiritual de la
persona humana.
b) El triple dinamismo operativo o tres niveles de acción de la persona.
El hombre una unidad
muy particular
(Unidad substancial de cuerpo y alma espiritual)
Si alguien conoce a otro físicamente pero no ha tenido
trato con esa persona (o sea con su interioridad, aunque más no sea en un grado
muy elemental) se dice habitualmente "conozco a fulano pero sólo de
vista". A la inversa, si se conoce su pensamiento a través de cartas o
escritos de cualquier índole, esto no autoriza a decir que realmente se conoce
a esa persona en el sentido más profundo y auténtico de la palabra. Este
sencillo ejemplo nos habla a las claras de la doble realidad presente en el ser
humano.
Por eso decimos que la persona humana es una unidad
con partes: esto quiere decir que cada hombre está compuesto por un principio
material, su cuerpo y uno inmaterial, su alma espiritual.
Dicho de otro modo: todos tenemos exterioridad e
interioridad.
Ambas partes siempre juntas, alma espiritual y cuerpo,
son la persona humana. Somos unidad, totalmente inseparables: yo y mi cuerpo,
mi cuerpo y yo. Así como yo soy importante así es importante también mi cuerpo.
Nuestro cuerpo es tan bueno y valioso como nosotros mismos.
Por tanto no somos prisioneros de un cuerpo ni
"tenemos" cuerpo, como si este fuera una cosa que se poseyera como se
posee un reloj o un auto: somos corpóreos y somos espirituales, ninguno de las
dos partes es un agregado posterior a la otra. Cierto que el alma tiene un
grado mayor de importancia, pero esto no porque el cuerpo sea una parte
indeseable de toda persona. Por tanto tampoco se debe tomar al cuerpo como la
causa de todos los males.
Por tanto el cuerpo no es malo ni fuente de pecado. No
se puede entonces desvirtuar la unidad natural dividiendo alma y cuerpo, como
si el alma fuera buena y el cuerpo malo. Si se separan ya no hay persona, ya no
hay una realidad viva y existente. De ahí que es igualmente falso tratar al
alma como si fuera "toda la persona" o al cuerpo como si fuera
"toda la persona".
De esta unidad que por ser tan profunda llamamos substancial, podemos extraer
conceptos fundamentales para entender la sexualidad, especialmente en la línea
de la identidad, la comunicación y la responsabilidad:
a) Identidad: A partir de la unidad cuerpo-alma
espiritual descubrimos que ser persona humana equivale a ser persona sexuada,
varón o mujer. Es un dato que se ve en lo exterior pero que es expresión de la
integridad. Al ser corpóreos somos sexuados, persona mujer o persona varón
desde el momento en que se unieron el espermatozoide y el óvulo de nuestros
padres. A partir de entonces tenemos cromosomas XX (mujer) o XY (varón) en
todas nuestras células.
En este caso la misma configuración del ADN, así como
todos los demás rasgos sexuales primarios y secundarios son un
"afuera" que expresa en forma inequívoca una caracterización
interior, esto es, del alma. Además se es mujer o varón en todo momento:
ninguno deja (ni puede dejar) de "ser varón" o "ser mujer"
para impartir su clase, por ejemplo, como si fuera un "saco" que se
usa sólo en ocasiones o como si fuese una característica manipulable por la
libertad. En realidad es una realidad metafísica constitutiva de nuestro ser
persona y por lo tanto no es modificable.
b) Comunicación: La unidad habla del aspecto
fundamental que da sentido a la comunicación: una caricia con afecto es
infinitamente más que simplemente «pasar una piel sobre otra» o una palabra
agradable más que «un conjunto de sonidos».
Otra vez un ejemplo nos ayuda a entenderlo: imaginemos a una novia enamorada.
Ella está en una cita con su enamorado. Está encantada y disfruta de la ternura
de un beso, un abrazo, una caricia: siente que esa es la mano más suave del
mundo.
Pero un día descubre que «su» enamorado sale con otra.
En la siguiente cita la caricia y el abrazo ya no serán los mismos: la mano ya
no será suave y no sólo en un sentido figurado: probablemente todo su cuerpo
rechace ese contacto que poco antes era agradable.
La pregunta que cabe hacerse es ¿en qué cambió? ¿Acaso
en la configuración física de la superficie de la piel de uno de los dos?
Evidentemente no. Algo en el «todo-humano» que es la chica cambió, ya la
comunicación no es la misma hasta el punto que incluso la sensación corpórea no
es igual.
c) Responsabilidad: todo lo que «se haga» a un
«cuerpo» se lo está haciendo a la persona entera (y quien lo hace es una
persona entera). Sería ridículo que cualquiera de nosotros luego de darle una
bofetada a otro tratara de argumentar en su favor: "No fui yo, fue «mi
mano»; además que te quejas si le pegué solamente a tu cuerpo". La
respuesta más lógica sería: "Nada de cosas, tú me pegaste a mí".
El ejemplo, un poco extremo y gracioso, nos muestra a
las claras que este es un concepto que habitualmente se sabe sin ningún tipo de
estudio pero que a veces se solapa en pos de consentir actos que contradicen la
naturaleza humana y sus exigencias.
Todo lo que le hacemos «a otro cuerpo» se lo hacemos «a una persona». Así como
debemos respetar a la persona, debemos respetar su cuerpo ya que nadie puede
ser ajeno a la acción buena o mala que se haga en su cuerpo.
De este modo comunicación y respeto aparecen como el
don y la responsabilidad naturales que surgen de la comprensión integral de la
persona. Por lo tanto son dos ejes fundamentales para entender qué es la
sexualidad, de dónde le viene su profundidad y por qué ella misma tiene unas
exigencias muy precisas. Se trata de descubrir las dos dimensiones de la
sexualidad: amor y responsabilidad.
El amor cariñoso expresado en la integridad
de la persona (también en su cuerpo) garantiza la posibilidad de la
responsabilidad. Y la responsabilidad por el otro, «responder por» el otro
también en su cuerpo, es la clave para descubrir un amor auténtico y desinteresado.
El hombre un ser integral
(triple
dinamismo operativo: bio-psico-espiritual)
Ya hemos visto cómo el hombre es una
unidad de partes. Ahora vayamos a otra constatación. A primera vista podemos
comprobar que el hombre, siendo uno, realiza diferentes tipos de actividades.
No es lo mismo el acto reflejo luego de un golpe en la rodilla, el sentir ganas
de llorar o el pensar en alguien que amamos.
Tomando en cuenta características comunes
de la diversidad de operaciones que puede realizar el ser humano en todo
momento, estas se pueden agrupar en tres niveles:
Actividades físicas (corpóreas, somáticas
o biológicas)
2. Actividades psíquicas (o psicológicas)
Actividades espirituales (las que tienen
que ver con el entender y el querer)
1. Las «actividades» físicas suceden en
nosotros (como el arco reflejo, el latido del corazón, etc.): en ellas no
interviene para nada la libertad.
2. En las actividades de tipo espiritual
se nota exactamente lo contrario ya que todo lo que hacemos con nuestra inteligencia
y nuestra voluntad es enteramente nuestro (lo cierto es que nadie ama a algo o
a alguien "si no quiere"): es el ámbito por excelencia de la
libertad.
3. El grupo de las actividades
psicológicas es especial ya que comparte características de los otros dos
niveles. El psicológico es el nivel que abarca los sentimientos, las pasiones,
los estados de ánimo, etc.. El origen de este nivel nos remite a su relación
con los otros dos. Vayamos a lo ejemplificado en el libro «Construyendo mi
personalidad»:
Basar la educación en este concepto es estimular así
el dominio sobre uno mismo, fundamento de la verdadera libertad.
El proceso que debemos constantemente llevar adelante
hacia el equilibrio, es lo que llamamos integración: entre lo que sabemos que
nos conviene, lo que sentimos como bueno y lo que en definitiva hacemos. El
lograr el equilibrio que supone la integración es lo que desemboca en la
adquisición de la virtud. La armonía de las partes lograda gracias a una acción
buena o conforme a los valores posibilita que en lo sucesivo acciones buenas de
ese tipo sean más fáciles de realizar. Esto es una virtud: repetir actos buenos
hasta que tenemos una cierta costumbre a hacerlos y entonces son más sencillos.
Los actos buenos son reconocibles porque son los que coinciden con la
naturaleza humana en sentido positivo.
El camino para encontrar la libertad es el amor:
cuanto más amas más integrado estás, y cuanto más integrado estas más libre
eres y cuanta mayor libertad tengas mejor será tu amor, más verdadero, más
auténtico. Y en este círculo positivo no está excluida la sexualidad que es una
fuerza que está en nosotros para ayudarnos a cumplir esta misión de armar la
pirámide. Por lo tanto la auténtica sexualidad tiene que ver con el amor,
siempre.
Por otro lado la búsqueda del equilibrio es incesante
a lo largo de toda la vida. En el momento que pensemos que ya la poseemos
totalmente y que somos perfectos, nos ha alcanzado la soberbia y tal vez
dejemos truncado un camino iniciado rumbo a la verdadera felicidad.
La integración no consiste en destruir la energía que
surge del sentimiento o los impulsos sino más bien en aprovechar esa fuerza
para lograr fines conscientemente elegidos, esto es, lo que es bueno para la
propia consolidación como persona.
Crecimiento en el amor
A partir de la comprensión que tenemos de
la persona (quien es sexuada y actúa desde esta sexuación), podemos ver todo un
desarrollo que nos va a ayudar a entender el fenómeno del amor.
Por ello partamos de la base del ejemplo
de la pirámide y los niveles de acción. A cada nivel de acción corresponderán
valores, emociones y productos de esas emociones que nos ayudarán a completar
un cuadro ordenado de lo que por lo general sucede en nuestro interior.
Valores
Los valores son características que tienen o poseen
las cosas y las personas. Estas "características" impactan en
nosotros que descubrimos su importancia.
Los valores presentes en la persona (aquellos que
tienen relación con el proceso del amor). Comencemos por los valores que están
presentes en la persona. La persona humana tiene un único valor (su dignidad es
la más alta de la creación) pero así como la persona siendo una tiene diversas
formas de actuar, este único valor, supone varios valores intermedios que nos
descubren su grandeza.
Cuando una persona se pone en relación con otra de
sexo complementario entran en juego sus dinamismos, su ser
bio-psico-espiritual. Correspondientemente con sus dinamismos, la persona
encarna unos valores con características muy definidas. Conociendo qué valor es
el que está en juego podremos reconocer de qué tipo de relación se trata y qué
podemos esperar de ella.
Al dinamismo físico corresponde el valor corporal.
Al dinamismo psicológico corresponde el valor sexual.
Al dinamismo espiritual corresponde el valor personal.
Valor corporal: El cuerpo es una parte
fundamental de la persona, parte de su comunicación. Cuando hablamos de valor
corporal tenemos que tener en cuenta algunas cosas:
El cuerpo es "no libre". De
hecho no piensa, es "ciego" en todo sentido. Depende de estados
hormonales y de procesos necesario (crecimiento, respiración, etc.)
Busca comunicarse con el otro
complementario.
Es bueno para la persona en la medida que
está en relación con el resto de los valores de la persona toda.
Este valor significa solamente la puerta
de entrada a la persona, lo más exterior, lo primero con lo que nos
encontramos.
Evidentemente la persona no se agota en su
cuerpo y si la tratamos sólo en clave de este valor la estamos desvalorizando.
¿Cuál es verdadero valor del cuerpo? El
cuerpo tiene que «transmitir» a la persona: ni se debe ocultar totalmente ni se
debe usar como «herramienta» para llamar la atención. En el último caso
solamente estaría mostrando un cuerpo como puede haber muchos. Lo que hace
único y especial a un cuerpo es la persona, la totalidad, la suma de lo
exterior y lo interior. En esta suma está el valor del cuerpo. Por eso el
cuerpo debe conducir a los demás hacia la profundidad de uno mismo, de «mi
persona». Es (en la mayoría de los casos) el primer paso para conocer la
persona total.
Valor de
identidad/complementariedad (sexual):
Como hemos visto en nuestro proceso de
crecimiento, desde el momento de nuestra concepción tenemos una identidad:
somos hombres o mujeres. Somos únicos e irrepetibles pero al mismo tiempo
«incompletos». Nuestros cuerpos pueden estar completos pero dentro hay algo que
dice que para estar plenos nos hace falta una compañía. Pero esa compañía no
puede ser de cualquier tipo: tiene que aportar lo que, en líneas generales, a cada
uno le hace falta.
Justamente lo que le hace falta a la mujer
está en la masculinidad del hombre y lo que le hace falta al hombre lo tiene la
femineidad de la mujer. Es a lo que se llama «complementariedad». Es esa
inexplicable magia (muy notoria desde inicios de la adolescencia) que hace que
los chicos se acerquen a las chicas y ellas a ellos.
Ahí reside la fuerza de este valor: así
como el cuerpo expresa a la persona toda, la psicología muestra un
temperamento, una forma de ser que requiere ser complementada y que al mismo
tiempo quiere complementar a otro. Por ello este valor no atrae a la persona,
en primera instancia, por la persona misma, sino más que nada por lo que tiene
para dar.
El primer impacto de este valor siempre es
fuerte, ya que todos necesitamos la complementación y es un profundo anhelo de
toda la vida. Pero además es poco o nada racional y está totalmente a merced de
los estados de ánimo, por lo que su duración dependerá de la no aparición de un
impacto mayor.
Por ello las experiencias surgidas de este
valor no pueden ser lo que fundamente una relación seria. En su ímpetu este
valor nos puede confundir (y a los adolescentes suele hacerlo con bastante
frecuencia)
.
Valor personal: Se relaciona directamente
con el nivel espiritual: este es el valor más importante que tiene toda
persona.
Todos somos conscientes de que quienes nos
rodean son personas. Esto implica que cualquier reacción física o psicológica
se tiene que elevar al nivel personal para cobrar verdadero sentido humano.
Básicamente este valor nos dice: "Más
allá de que me guste su cuerpo o me sienta bien con él o ella, lo más
importante es que es una persona, y eso es lo que la hace verdaderamente
valiosa".
El valor personal es el que le da sentido
a los demás.
El valor personal se refiere también a lo
físico y a lo psicológico, pero asumidos y elevados a un nivel superior: el
nivel personal humano.
A partir de la captación de este valor
adquiere verdadero significado la complementariedad.
En el valor personal nos damos cuenta que existe
un núcleo íntimo, donde se juega en última instancia la dignidad, en el que
hombres y mujeres somos iguales: somos personas humanas. Por eso nos podemos
comunicar y entregar. En última instancia por eso podemos formar comunidad. Sin
este valor la entrega no tendría ningún sentido: nadie puede entregarse a algo
menos valioso, pues se estaría rebajando. Y justamente la entrega a otro en el
amor es lo que más eleva y realiza al hombre.
Comprender el valor personal es la
condición para que los dos valores anteriormente referidos se vean
correctamente dimensionados, con un intensidad nueva y más real. De la
consideración del valor total y abarcante de la persona surgirá el verdadero
amor, el amor de virtud, que por lo tanto referirá a la cercanía afectiva y a
la atracción física en una dimensión de justicia.
La sexualidad se entiende sólo en la
medida que se comprende y vive el valor personal. Por lo tanto ella no es un
bajo instinto o un mal necesario. Es una importante y valiosa dimensión de la
persona y está en ella para colaborar en su búsqueda de la felicidad.
Descubrir este sentido de la sexualidad (su verdadero sentido) es el único
camino para lograr que el adolescente la vea como ella es y asuma el hermoso
desafío de responder a sus exigencias: si se entiende a la sexualidad como
grande y sublime, íntimamente relacionada con el amor que los padres se tienen
y del cual el chico es fruto, la virtud brota por sí misma. Pero si se la ve
como una especie de "mal necesario" o simple objeto de "pasatiempo",
es poco lo que se podrá hacer en este terreno.
Respuestas a algunas
preguntas sobre la sexualidad
¿Qué es la
sexualidad, es diferente al sexo?:
El sexo es un término que se refiere a las características físicas
que distinguen a hombres, mujeres y ambivalentes: sus órganos genitales, las
hormonas sexuales y los caracteres sexuales secundarios como las mamas, el
bigote, las caderas o la voz gruesa, en cada uno de los sexos.
La sexualidad es la unión de lo biológico, lo social, lo
sicológico y lo cultural. Es todo aquello que tiene que ver con el
comportamiento, las actitudes y los sentimientos de la persona; forma parte
fundamental de la personalidad del individuo y está orientada por la razón, la
voluntad y las demás dimensiones y valores del ser humano.
¿Cómo conversar sobre
la sexualidad con la pareja?
No hay fórmulas establecidas para hablar sobre sexualidad. La
posibilidad de conversar con la otra persona sobre este tema depende de si se
tiene o no una relación respetuosa, saludable, equitativa y enriquecedora para
las dos partes.
La comunicación no es otra cosa que poder expresar sentimientos,
pensamientos, sensaciones e ideas de manera libre y respetuosa, por lo tanto es
un proceso indispensable para la vida de la pareja, que se construye teniendo
en cuenta aspectos como intimidad, respeto hacia lo que la otra persona piensa
y siente, confianza y libertad.
Hablar es una forma sencilla de comunicarse pero hay otras que no
incluyen palabras, hay gestos e incluso las parejas construyen sus propios
lenguajes y esquemas de comunicación.
Hay que aclarar que comunicarse adecuadamente no significa estar
de acuerdo con todo lo que la otra persona piensa, siente, dice. Quienes tienen
dificultades para hablar de sexualidad con su pareja pueden recurrir a un apoyo
profesional a través de un médico o de un psicólogo.
¿Cuáles
son las etapas de la respuesta sexual?
Se ha considerado que existen diferentes momentos durante la
relación sexual.
Deseo: es el
interés y atracción que una persona siente hacia otra y significa una
motivación o disposición para participar en actividades eróticas como
intercambio de palabras, besos, abrazos o caricias que conducen a la
excitación.
Excitación: es cuando
el cuerpo empieza a tener algunas reacciones fisiológicas tales como aumento del
ritmo cardíaco, erección y lubricación vaginal a partir de la estimulación
sexual que puede ser física, psicológica o una combinación de las dos.
Orgasmo: también
conocido como clímax es la sensación de mayor placer sexual que puede
experimentar una persona como resultado de la excitación sexual. En las mujeres
puede presentarse una secuencia de orgasmos, en la mayoría de los hombres
culmina con un período de relajación.
Después del orgasmo: con frecuencia las parejas después de
alcanzar su mayor satisfacción sexual retornan progresivamente a condiciones de
reposo. Sin embargo, no todas las relaciones sexuales terminan en orgasmo, ni
siguen estrictamente los pasos mencionados y pueden ser igualmente placenteras
y gratificantes para quienes las realizan.
¿La
respuesta sexual cambia con la edad?
Sí. Cuando las personas aumentan su edad y pasan de la juventud a
la adultez y de ésta a la vejez, la respuesta sexual se va manifestando de
forma diferente, al igual que ocurre con todas las otras funciones orgánicas
del ser humano.
En especial, la erección en el varón y la urgencia del deseo en
ambos sexos, se van haciendo más lentas, sin que esto signifique que
desaparezcan o disminuyan en la calidad. Si la persona conoce estos fenómenos
dejará a un lado la angustia o preocupación y pasará a aceptarlos con
naturalidad.
¿Es
cierto que el hombre tiene más deseo sexual que la mujer?
No es cierto. El hombre y la mujer tienen la
misma capacidad de sentir deseo sexual, sin embargo los hombres expresan más abiertamente
sus deseos y pensamientos sexuales, mientras que algunas mujeres sienten
vergüenza y temor de hacerlo; eso depende de la crianza y la educación que han
recibido. De cualquier forma, hombres y mujeres tienen derecho a expresar sus
sentimientos y deseos sexuales.
¿Las mujeres pueden controlar más el deseo sexual que los
hombres?
El deseo sexual nace de una reunión de elementos físicos
(hormonas), psicológicos y sociales; es decir, depende no sólo de un sustrato
orgánico sino también de los valores, creencias, el entorno en el que se
desenvuelve la persona, etc.
En nuestra sociedad se estimula más la expresión sexual de los
varones mientras que a las mujeres se les reprime, censura o desaprueba. Es por
ello que muchas personas creen que ellas pueden controlar más su lívido. No hay
pruebas científicas que demuestren que el deseo sexual tenga diferencias de
sexo.
¿Por qué
en algunas mujeres disminuye el deseo sexual después de tener un parto?
Aunque no es generalizado para todas las mujeres,
algunas pueden sufrir alteraciones en su deseo sexual por:
Cambios en la lubricación vaginal.
Cambios hormonales que afectan el estado
anímico.
Dolor o falta de contracción durante la
penetración, debido a la cesárea, por la manipulación de instrumentos durante
el parto o la episiotomía (cortar el espacio entre la vagina y el ano).
La sensación de cansancio por la atención y los
cuidados que requiere la nueva persona.
Temor a un nuevo embarazo.
Depresión postparto.
¿La mujer mantiene su deseo sexual después de la ligadura de
trompas?
Sí. La ligadura de trompas consiste en cortar las
trompas uterinas para impedir que el óvulo sea fecundado. Es más, después de la
ligadura algunas mujeres reportan mayor interés sexual porque tienen la
certeza de no quedar embarazadas.
¿La vasectomía puede afectar el deseo sexual y la eyaculación?
No. La vasectomía sólo tiene que ver con el
aspecto reproductivo del hombre y después de la operación él sigue eyaculando
normalmente pero sin espermatozoides. Por lo tanto, la vasectomía no afecta el
deseo sexual, la fuerza, ni la erección.
¿Cómo excitar a una mujer?
La forma más indicada de favorecer la excitación de la mujer es
brindándole los estímulos que a ella le resulten más efectivos y gratificantes.
Para tener la certeza de cuáles son, es necesario preguntarle a ella qué es lo
que más le gusta o lo que más la excita.
Cada mujer es diferente y, con el paso del tiempo y la
experiencia, la forma de sentir placer y los estímulos que producen excitación
pueden ir variando.
¿El
hombre se excita más rápido que la mujer?
La excitación no tiene que ver con que la persona sea hombre o
mujer sino con diversos factores derivados de condiciones físicas y mentales.
Debido a que el varón se excita más fácilmente ante estímulos
visuales que la mujer (ella se excita más fácilmente ante estímulos táctiles o
auditivos) esto desencadena en él una respuesta fisiológica y mental más
rápida.
¿Por qué
algunas mujeres no sienten el orgasmo?
Múltiples causas pueden incidir:
Falta de comunicación con la pareja.
Falta de estimulación.
Falta de conocimiento de sus órganos y sensaciones.
Intranquilidad en sus prácticas sexuales.
Ambiente inadecuado o perturbador.
Temores derivados de experiencias anteriores o de la educación recibida.
Violencia sexual.
¿Cómo se
sabe si una persona finge el orgasmo?
Muchas personas fingen el orgasmo porque les da pena con su pareja
o sienten que pueden ser rechazadas o cuestionadas. Para saber si alguien
simula el orgasmo debe preguntársele directamente puesto que no hay otra forma
de saberlo con certeza.
Fingir el orgasmo constantemente se puede convertir en una barrera
de comunicación verdadera con la pareja, además de que impide sentir verdadero
placer para quien lo finge.
¿Cómo
sabe un hombre que la mujer tiene un orgasmo?
El orgasmo o clímax femenino no es tan “visible” y objetivo como
el del varón porque generalmente en ella no existe la eyaculación (pocas
mujeres emiten una gran cantidad de secreción lubricante en el momento
orgásmico y algunos autores la han llamado “eyaculación femenina”).
Cada mujer tiene expresiones y maneras diversas de expresar su
orgasmo: algunas en silencio, otras con gemidos fuertes; en fin, unas más
expresivas que otras.
Los medios audiovisuales, en especial, el cine y la pornografía,
nos han enseñado que el clímax debe ser “de película” para ser satisfactorio;
no siempre es así ya que cada mujer lo vive y lo manifiesta de forma particular
y muy a su manera.
¿Cuál es
la diferencia entre el coito y el orgasmo?
El coito es el acto sexual con penetración y el orgasmo es el
punto máximo de sensaciones placenteras. No siempre que hay coito hay placer
porque algunas relaciones se practican bajo presión y violencia. Y no siempre
que hay orgasmo hay coito, algunas personas pueden llegar a su punto máximo de
placer y obtener un orgasmo sin una penetración.
Los derechos sexuales y reproductivos contemplan que las
relaciones sexuales sean gratificantes y seguras para quien las realiza, libres
de coerción, miedo y violencia.
¿Por qué
las mujeres pueden tener varios orgasmos seguidos y el hombre no?
Las condiciones de los órganos genitales de la
mujer, en especial la estructura del clítoris, permiten que la sensación de
placer se prolongue aún después del orgasmo y continúe la excitación. En
cambio, el hombre pierde la erección después de la eyaculación y se demora un
tiempo en recuperar la excitación.
¿La mujer tiene dos clases de orgasmos?
Unas mujeres prefieren el orgasmo coital por la experiencia del encuentro
erótico mientras que otras prefieren el orgasmo clitoridiano por ser más
intenso y porque no depende del ritmo ni las necesidades de su pareja sexual.
En conclusión, el orgasmo femenino es uno solo, sea cual sea la
vía de estimulación y no se considera anormal que una mujer obtenga su máximo
placer con una u otra vía de estimulación.
¿Cómo
poder llegar a tener un orgasmo simultaneo?
Unas mujeres prefieren el orgasmo coital por la experiencia del
encuentro erótico mientras que otras prefieren el orgasmo clitoridiano por ser
más intenso y porque no depende del ritmo ni las necesidades de su pareja
sexual.
En conclusión, el orgasmo femenino es uno solo, sea cual sea la
vía de estimulación y no se considera anormal que una mujer obtenga su máximo
placer con una u otra vía de estimulación.
¿El
orgasmo de la mujer en una relación sexual depende del hombre?
Si el hombre cree que lo que ocurra en un encuentro sexual es su
única responsabilidad y, la mujer por su parte, piensa que su pareja debe
conocer todas las habilidades y destrezas para estimularla, ambos pretenderán
que el orgasmo de ella dependa única y exclusivamente de lo que “él le haga”.
La verdad es que la relación sexual es un encuentro de dos
personas que participan y buscan su propia satisfacción y la de su pareja.
¿El
hombre puede tener un orgasmo sin erección?
Sí. La erección y la eyaculación son dos reflejos diferentes. Así
como se puede eyacular sin orgasmo, tal como ocurre en las poluciones
nocturnas, la erección no es imprescindible para tener un orgasmo, es decir, se
puede llegar al clímax con el pene fláccido.
La eyaculación y la erección son procesos independientes. La
primera se refiere a la emisión de semen por el pene, placentera o no; se puede
eyacular sin orgasmo y también sentir orgasmo sin eyacular
El órgano sexual por excelencia es el cerebro y esto explica las diversas
posibilidades de placer que tenemos. Es por ello que personas con lesión de
médula espinal pueden tener orgasmos con estimulación de zonas diferentes a sus
genitales, como el brazo, una oreja o incluso, un pensamiento.
¿Siempre
que un hombre tiene una erección significa que está excitado?
La erección no ocurre solamente como respuesta física a la
excitación masculina. Algunas situaciones cotidianas pueden originar erecciones
sin que exista un evento excitatorio, por ejemplo, ante las vibraciones de un
vehículo en marcha, en las mañanas antes de levantarse, en la fase profunda del
sueño nocturno o en situaciones de miedo intenso.
Es un término antiguo que hacía referencia al bajo deseo sexual y
a la dificultad para lograr la excitación o alcanzar el orgasmo en las mujeres.
Hoy se conoce como trastorno de la excitación femenina.
¿Es cierto que si una mujer es frigida no puede tener hijos?
La reproducción es independiente de la respuesta
sexual en la mujer. Es decir, no se requiere estar excitada o tener orgasmo
para que haya un embarazo, puesto que el encuentro de los espermatozoides
masculinos con el óvulo femenino no depende de la respuesta sexual femenina.
El vaginismo es una disfunción sexual femenina que se caracteriza
por la contracción involuntaria de los músculos que rodean la vagina impidiendo
la penetración. Puede ocurrir de manera primaria cuando una mujer no permite la
penetración desde que inicia su vida sexual activa e, incluso, rechaza con
miedo cualquier intento de examen ginecológico o inserción de óvulos o
tampones.
Cuando la mujer presenta esta disfunción ya habiendo tenido
experiencia sexual anterior gratificante, se denomina vaginismo secundario;
ocurre especialmente, después de una violación o evento obstétrico traumático,
como un parto con fórceps.
¿Cómo se pueden tratar las disfunciones sexuales en las
mujeres?
Las
disfunciones sexuales femeninas pueden tener causas físicas, psicológicas o
relacionadas con la pareja, llamadas relacionales. El ginecólogo se encarga de
descartar problemas relacionados con los órganos genitales u hormonas de la
mujer que consulta por un problema sexual. Mientras que el sexólogo ofrece un
tratamiento integral que incluye todos los aspectos que pueden haber originado
el problema sexual que la mujer refiere.
¿Qué es la impotencia?
Su nombre adecuado es disfunción eréctil y hace referencia a la
imposibilidad de obtener o mantener una erección adecuada que le permita al
hombre lograr su propia satisfacción así como la de su pareja.
Ocurre en todas las edades a partir de la adolescencia y tiende a
aumentar su frecuencia en edades avanzadas.
¿La disfunción eréctil aparece en todos los hombres mayores?
A medida que un hombre avanza en edad tiende a presentar
disfunción eréctil con mayor frecuencia debido a los cambios físicos propios de
la edad. Sin embargo, debe aclararse que no todos los hombres mayores presentan
esta disfunción.
Debe destacarse que la disfunción eréctil puede aparecer a
cualquier edad, incluso en los jóvenes.
¿Cuáles son las causas de la disfunción erèctil?
Existen tres causas principales de disfunción eréctil:
Físicas: diabetes u otras enfermedades crónicas
de tipo hormonal, metabólico o neurológico; medicamentos o consumo de drogas
psicoactivas, uso excesivo o prolongado de alcohol o cigarrillo.
Psicológicos: preocupaciones, depresión, ansiedad,
cansancio o fatiga.
Relacionales: conflictos de pareja, ambiente
inadecuado, rutina, pérdida del atractivo físico, resentimientos o rabia hacia
la pareja.
¿Cómo se sabe en qué momento se puede tener relaciones
sexuales?
Es importante tener en cuenta que una decisión tan importante se debe
tomar en compañía de la pareja, sin dejarse presionar por esa persona, por los
amigos o por el ambiente. Es preciso, antes de iniciar una vida sexual activa,
conocer los riesgos que podrían derivar de una decisión como ésta.
Para vivir la sexualidad de manera plena, cada persona debe
asumirla responsablemente, con habilidad para responder por las consecuencias
de sus decisiones y comportamientos.
¿Tener relaciones a temprana edad puede presentarse riesgos?
Sí. Riesgos físicos y psicológicos cuando las personas no están
preparadas o seguras de la relación sexual, cuando están presionadas o acosadas
para tenerlas, o cuando las practican sólo por complacer a la otra o a otras
personas.
A nivel físico cuando no toman medidas de prevención, pues un
embarazo en la adolescencia es una situación de alto riesgo para la salud y la
vida de la joven, ya que su cuerpo no ha terminado de desarrollarse y, por
ende, los huesos, el aparato reproductor y el organismo en general están aún
muy inmaduros y no tienen la capacidad necesaria para llevar el embarazo.
Otro riesgo al que se exponen son las Infecciones de Transmisión
Sexual (ITS) incluido el VIH/Sida, si no utilizan condón.
Tener relaciones sexuales debe ser una decisión libre que
contribuya al bienestar y placer de la persona. Si las relaciones no responden
a estas características, pueden convertirse en riesgos.
¿Todas las mujeres sienten dolor durante su primera relación
sexual?
Sentir dolor durante la primera experiencia coital es uno de los
mitos femeninos que aún persisten en nuestra cultura. Al creer la mujer que
habrá dolor, por supuesto que le dolerá la primera penetración vaginal. Toda
relación sexual debe ser placentera y gratificante, incluida la primera que se
tenga en la vida.
El dolor se explica por la contracción de los músculos que rodean
la vagina debido a varios factores como el miedo, la inexperiencia o la
creencia de que “se está haciendo algo malo”; si la mujer se prepara física y
mentalmente para su “primera vez”, busca con su pareja un ambiente adecuado y
tienen un buen preámbulo erótico que la excite adecuadamente, seguramente esa
experiencia va a ser maravillosa.
¿Al hombre le puede doler la primera relación sexual?
En algunos casos podría sentir molestias en el
prepucio y en los testículos, pero debe ser una sensación pasajera. Si se
vuelve frecuente es importante consultar con el médico general o con el
urólogo.
¿Cómo disfrutar una relación sexual?
El disfrute sexual es una vivencia personal, producto de una
decisión autónoma. Sin embargo, para disfrutarla en pareja son importantes la
atracción, el deseo por la otra persona, el respeto, el placer y la protección
frente a riesgos como el embarazo no deseado y las Infecciones de Transmisión
Sexual, incluido el VIH/Sida.
¿Una relación de pareja puede funcionar sin sexo?
Para que una relación entre dos personas funcione adecuadamente se
requieren varios ingredientes: la comunicación, el bienestar y la satisfacción
de ambos, la seguridad de sentirse amado y comprendido y la intimidad. Si
algunos de estos elementos falla, es probable que la relación no tenga éxito.
Muchas parejas viven felices sin que la vida sexual sea el fin
primordial porque poseen otras condiciones que les permiten expresar su amor.
¿Tener o no tener relaciones sexuales afecta la auto estima
de la persona?
No necesariamente. Puede afectar a la persona dependiendo de las
creencias y vivencias que cada cual tenga respecto a su sexualidad. Por
ejemplo, si una persona tiene relaciones sexuales y no está segura de esa
decisión, no se siente cómoda, ni las encuentra placenteras, es posible que su
actividad sexual esté afectando de manera negativa su autoestima, puesto que
está actuando en contra de lo que desea y piensa.
Por el contrario, si una persona ha decidido tener relaciones
sexuales que le resultan placenteras y estimulantes, se protege usando condón y
siente que es una actividad que le aporta a su vida, no va a tener problema
alguno con su autoestima.
¿La masturbación puede convertirse en un vicio?
Una conducta puede convertirse en un vicio cuando
se realiza de manera compulsiva, no puede controlarse el impulso y se dedica
todo el tiempo o la mayor parte de éste a realizarla.
¿Son el alcohol y las drogas psicoactivas estimulantes sexuales?
Tienen el efecto contrario. Estas sustancias
actúan a nivel del sistema nervioso central, produciendo variados efectos sobre
la conducta del individuo, tales como reducir las inhibiciones, vencer la
timidez, producir euforia, etc. Al inhibir los miedos, posiblemente se aumente
el deseo sexual en el consumidor, pero reducen la circulación sanguínea a los genitales,
disminuyendo el desempeño sexual, haciendo más difícil mantener una erección o
experimentar un orgasmo.
¿Para qué sirve las líneas calientes?
Son espacios donde se utiliza el teléfono como un estimulante
sexual. La persona puede llamar y a través de una conversación erótica lograr
la excitación sexual. Sin embargo, estas líneas tienen un propósito comercial
y, en muchas ocasiones, las personas que tienen esta industria ejercen
explotación sexual, manipulando o utilizando a personas menores o mayores de
edad.
Es
una práctica sexual que va en aumento, regida por reglas que los participantes
han determinado con anticipación, de manera voluntaria, en la que ocurre un
intercambio de parejas.
¿Qué son las parafilias?
Las
parafilias, desviaciones o variantes sexuales son un conjunto de conductas
sexuales en que la fuente predominante de placer sexual deriva de recurrentes e
intensas fantasías o comportamientos que engloban a objetos, animales, niños o
adultos que no dan su consentimiento; es decir, la imaginación o los actos
inusuales o extravagantes son necesarios, reiterados y a veces excluyentes para
conseguir la excitación sexual.
Hay
parafilias que no causan daño físico o psicológico. Independientemente de eso,
la sociedad reprocha y sanciona ‘moralmente’ algunas parafilias y las etiqueta
como inadecuadas. Con base en esos criterios, algunas parafilias son delitos a
la luz de la legislación colombiana.
¿cómo educar entonces nuestra sexualidad?
Cristo nos enseña que todo delito moral
empieza primero en el campo del pensamiento y del deseo o apetito desordenado.
Es decir, la fantasía,
la imaginación en un modo en el hombre y, otro en la mujer, es el lugar de
inicio de la fase de deseo. Ninguna de estas su facultades nace educada. Se
hace necesario un estado de recogimiento de la mente y un estado
de paz en la voluntad, capaces de seleccionar y no dejar entrar en la mente
o en la voluntad aquello que después nos provocará 'indigestión moral'. 'El
Reino de los Cielos sufre violencia y solo los violentos se apoderan de él'
Conclusiones
Si queremos distinguir
la genitalidad de la sexualidad y
aceptamos que la sexualidad necesita de la relación integral de toda la persona
en todos los estratos que la componen, biológico, psicológico y
espiritual, entonces, no podemos reducirla a pura procreación, si
fuera así, estaría más en relación con el mundo animal que con el personal. En
otras palabras no se produce solamente un cambio, en el sentido de que nace una
vida nueva, al contrario, en virtud de ese mismo hecho y la disposición libre
de los dos a la realización del mismo, nos arroja, como resultado final, que la
procreación es también recreación. La recreación y no la pura procreación es el
elemento que aporta la persona, como algo distinto de la procreación en el
mundo animal.
Si el acto
supremo del hombre, lo más esencial, reside en su
espíritu o persona, entonces todos los actos que se dan en los otros
estratos del ser mismo del hombre están ordenados al bien de la persona.
La libertad es cualidad
esencial del espíritu humano, pero no basta al ser humano conocer y usar su
libertad, es necesario que esta esté formada por el amor. Y también aquí nos
damos cuenta de que no sirve un amor cualquiera ni siquiera el amor propio para
formar la libertad. Bastaría una mirada interior, medianamente honesta, para
darnos cuenta de que el amor humano es enormemente imperfecto y que tiene
necesidad de un modelo que le dé luz y fuerza, y que, siendo connatural a su
esencia, le denuncie las disfuncionalidades y la forma de curarlas.
El ser humano es abierto, no es un ser en sí o
para sí, cerrado o involutivo, es un ser para Alguien, tiene
conciencia de ser 'un ser para Alguien' que, trascendental a él, le dé razón de
su destino.
La sexualidad, por consiguiente, en
todas sus manifestaciones, tiene que ser integradora del espíritu y su
personalidad y nunca despersonalizadora, tiene que ayudar a la persona
a ser más persona, tiene que ser amor y, aunque está claro que interviene lo
genital, más que 'hacer el amor' tiene que 'ser
el amor', expresión del amor.