EL
SENTIDO Y SIGNIFICADO DE LA EXISTENCIA HUMANA Y EL ESCÁNDALO DEL SUFRIMIENTO
Introducción
Al
momento de hablar de existencia humana, no nos referimos solamente a su raíz
biológica. La existencia humana encierra algo más, algo que no podemos ver ni tocar.
Hablamos de las cosas que realmente trascienden, traspasan fronteras y perduran
en el tiempo.
Todo
en el mundo es y existe. Lo que diferencia al ser humano del resto de las
especies es la capacidad de elegir y la conciencia de sí. Siempre está sujeto a
decidir entre una u otra cosa. Esa es su libertad y como ente individual
inserto en una sociedad debe asumir la responsabilidad de sus actos. La manera
en que el hombre se rige moralmente, su patrón de conducta, es lo que llamamos
ética.
La
idea actual del hombre y la existencia humana, no es más que el resultado de
cómo ha evolucionado este mismo pensamiento. La historia nace con la necesidad
de conocer todas aquellas experiencias que nos han llevado a ser lo que somos
hoy.
El
hombre y la sociedad han evolucionado gracias a su propia curiosidad, con la
adquisición de experiencia, de conocimiento. Los adelantos tecnológicos de hoy
en día, son fruto de la interacción de todas las ciencias existentes y las
diversas disciplinas del conocimiento.
Ética y existencia
humana.
La
ética nace en la Edad Media como una valoración moral de los actos humanos. Se
refiere principalmente al comportamiento humano, a su categorización como bueno
o malo. Pero la ética no surge para difundir una serie de normas sobre cómo
vivir, para eso puede tomarse alguna religión o simplemente las leyes. La ética
tampoco surge para crear ciudadanos moralmente correctos, ni mucho menos
moralmente incorrectos. La ética sirve como patrón para el libre albedrío.
Al
momento de plantearnos cualquier situación en la vida, siempre tendremos la
capacidad de decidir entre hacerlo o no hacerlo, entre decir SI o NO. Sin duda
esta es nuestra principal libertad. Pero nada es tan simple como parece. Al
momento de decidir libremente, debemos tener en cuenta que nuestras acciones
repercuten en la vida del resto de los miembros de nuestra sociedad. En cada
decisión tendremos en cuenta muchos aspectos, nos haremos preguntas tales como
el por qué y para qué de lo que hacemos, y en ese preciso instante estaremos
“haciendo ética”, reflexionando sobre la vida.
Está
claro que existen patrones generales de conducta que promueven la sana
convivencia y que la humanidad ha adoptado como una parte más de la vida en
sociedad. Pero también es cierto que cada quien debe vivir su propia vida,
desarrollar su propia existencia, teniendo en cuenta que la propia libertad
termina cuando empieza la del otro.
“La
vida del hombre no puede “ser vivida” repitiendo los patrones de su especie; es
él mismo - cada uno - quien debe vivir” (Erich Fromm, Ética y psicoanálisis,
citado en revista Occidente n° 365 por Roberto Muñoz Barra)
Ciencia y
existencia humana.
Sin
duda los conocimientos que poseemos hoy en día nos han permitido lograr cosas
que hace cien años habrían sido imposibles de imaginar siquiera.
Cada
una de las ramas del árbol de la Ciencia comprende un vasto campo de
conocimiento, en ocasiones tan amplio que no basta solo una disciplina para
estudiarla.
Gracias
al desarrollo de las ciencias, la humanidad ha conquistado todos los ambientes
de la Tierra y una pequeñísima parte del espacio exterior. Lugares muy
distantes uno de otro están conectados permanentemente y en los últimos años,
de manera más expedita gracias a la incorporación masiva de Internet. La
ciencia ha permitido curar enfermedades y salvar vidas que hasta hace algunos
años eran imposibles de salvar. Con la ayuda de la ciencia existe la
posibilidad , en la práctica, de romper las barreras del sonido y en teoría las
del tiempo. El conocimiento de la especie, de nuestras conductas es cada vez
menos misterioso gracias a la psicología, la sociología y la historia entre
otras cosas. Lo más importante de destacar, es que a pesar que las ciencias están
fundadas en pilares distintos, es la interacción de todas aquellas la que nos
lleva a un conocimiento global
El desarrollo de las ciencias nos permite
obtener un mayor conocimiento y responder una serie de incógnitas. Pero también
es cierto que una pregunta resuelta conduce a muchas más por resolver. Una cosa si está clara: ningún conocimiento es definitivo, porque no
se ha comprobado la existencia de verdades absolutas. Frecuentemente se recurre
a la ciencia como argumento de peso, algo comprobable, aunque es sabido por
todos que la ciencia proviene de los humanos y como tal puede tener
imprecisiones.
En
algunas ocasiones y con justa razón , la ciencia es considerada como salvadora
de la Humanidad.
¿Pero
qué sucede cuando la ciencia parece ir más rápido que la ética y que la propia
imaginación?
Es
muy importante al hablar de la ciencia, identificar hasta donde se puede
controlar el conocimiento, hasta donde somos capaces de frenar nuestras ansias
de saber más, cuidando de no traspasar el umbral entre lo correcto y lo
incorrecto. Pero al pensar en esa delgada línea que separa lo bueno de lo malo
surgen distintas interpretaciones; cada persona le asignará el valor según sus
propias normas éticas.
“Crear el
conocimiento, el entendimiento que posibilita la convivencia humana, es el
mayor, el más urgente, más grandioso y más difícil desafío que enfrenta la
humanidad del presente”.
«El significado de la
existencia humana»
¿Tiene la humanidad un lugar especial en el
universo? ¿Cuál
es el significado de nuestras vidas? Wilson Edward examina lo
que hace que los seres humanos sean absolutamente distintos al resto de las
especies. Buscando el significado de lo que Nietzsche en
su día denominó «los colores del arco iris» en
los límites exteriores del conocimiento y la imaginación, lleva a sus lectores
a un viaje, entre la ciencia y la filosofía para crear un tratado del
siglo XXI sobre la existencia humana, desde nuestros primeros inicios a una
mirada provocativa a lo que presagia el futuro de la humanidad.
Wilson
sugiere que es la época de las especies, que se inició en la evolución
biológica y la prehistoria, pasó a la historia y, ahora con urgencia, día a
día, cada vez más rápido hacia el futuro indefinido, es también lo que decidiremos
que sea.
Los avances de la ciencia y la tecnología nos
llevará al mayor dilema moral desde
que Dios sujetó la mano de Abrahán. Estamos
a punto de abandonar la selección natural, el proceso que nos creó, a
fin de dirigir nuestra propia evolución mediante selección
voluntaria, el proceso de rediseño de nuestra biología y naturaleza humana como
deseamos que sea.
La
prevalencia de algunos genes sobre otros ya no será resultado de las fuerzas
medioambientales, la mayoría de las cuales están fuera del control humano o
incluso del entendimiento.
Los
genes y sus rasgos prescritos pueden ser lo que queramos. Entonces,¿qué pasa con vidas más longevas, una mayor memoria, una mejor
visión, un comportamiento menos agresivo, una capacidad atlética superior, un
olor corporal agradable? Como escribe Wilson, la lista de la compra
es interminable.
Tenemos
suficiente inteligencia, benevolencia, generosidad e iniciativa como para
convertir la tierra en un paraíso, tanto para nosotros como para la biosfera
que nos engendró.Podemos
lograr ese objetivo de manera verosímil, al menos, ir por el buen camino a
finales de este siglo.
El
problema que está frenando este proceso hasta ahora es que el Homo sapiens es una especie disfuncional de
manera innata. La maldición paleolítica nos ha ralentizado: las
adaptaciones genéticas que funcionaron muy bien durante millones de años de
existencia de cazador-recolector, son cada vez obstáculo mayor en una sociedad
urbana y tecnocientífica global. No parecemos capaces de estabilizar ni las
políticas económicas, ni los medios de gobierno a un nivel superior al de un
pueblo.
Destruimos el medio ambiente natural, la herencia
más preciosa e irremplazable de nuestra especie ya que estamos demasiado concentrados
en nosotros mismos como para proteger el resto de la vida que existe.
Mientras el conocimiento científico y la
tecnología sigan creciendo exponencialmente, duplicándose cada una
o dos décadas, dependiendo de la disciplina, la
tasa de crecimiento se reducirá inevitablemente. Los descubrimientos
originales, habiendo generado enorme conocimiento, se reducirán y empezarán a
disminuir en número. En las próximas décadas, el conocimiento de la cultura
tecnocientífica será enorme en comparación con la del presente, pero también
será la misma en todo el mundo.
Lo
que seguirá desarrollándose y diversificándose de manera indefinida es la
humanidad.
Es
cierto que la ciencia y las humanidades son
fundamentalmente distintas la una de la otra en lo que afirman y en lo que
hacen. Pero se complementan la una a la otra en origen, y surgen de los mismos
procesos creativos en el cerebro humano. Si el poder heurístico y analítico de
la ciencia se puede unir a la creatividad introspectiva de las humanidades, la
existencia humana se elevará a un significado infinitamente más productivo e
interesante.
Edwar Osborne Wilson es reconocido como
uno de los biólogos más importantes del mundo. Entre los reconocimientos que ha
recibido en todo el mundo se encuentran la Medalla nacional de la ciencia de
los EE. UU., el premio Crafoord de la Real Academia Sueca de las Ciencias, o el
Premio internacional de biología de Japón. En el ámbito de las letras, dos
premios Pulitzer, los premios Nonino y Serono en Italia y el premio COSMOS de
Japón.Es Honorary Curator en etimología y catedrático
emérito de investigación universitaria de la Universidad de Harvard. Es autor
de Sobre la naturaleza humana (premio Pulitzer de 1979), Las hormigas
(premio Pulitzer de 1991), Consiliencia: la unidad del conocimiento, El futuro
de la vida o Cartas a un joven
científico, entre otros libros.
Sentido
de la vida humana
El sentido de la
vida constituye una cuestión
filosófica y sobre el objetivo y el significado de la vida, o de la existencia
más en general. Este concepto se puede expresar a través de una variedad de
preguntas, tales como ¿Por qué
estamos aquí? o ¿Qué es la vida? Ha sido objeto
de un gran estudio filosófico, científico, psicológico y teológico, e incluso literario a lo largo de la historia. Esta
cuestión ha recibido un gran número de respuestas desde diferentes puntos de
vista, junto con los orígenes culturales e ideológicos de cada civilización .
El sentido de la vida está profundamente mezclado con las
concepciones filosóficas y religiosas de la existencia, la conciencia y la felicidad, y afecta a muchas otras cuestiones
tales como el significado simbólico, la ontologia, el valor, el propósito, la ética, el bien y el mal, el libre albedrío, las concepciones de Dios, la existencia de Dios, el alma y el mas allá. También desde el humanismo y la literatura son amplias las aportaciones y reflexiones
sobre el sentido de la vida.
Aunque normalmente los autores (filósofos, poetas,
teólogos, etc.) a lo largo de la historia se han centrado en formular preguntas
de difícil respuesta, pocas veces estas reflexiones han dado fruto en forma de
respuesta realmente satisfactoria. En algunos casos han logrado respuestas
parcialmente satisfactorias (por ejemplo, autores cristianos para sus
correligionarios), pero raramente son respuestas aptas para otros públicos.
Platon fue uno de los primeros y más
influyentes filósofos, especialmente por idealismo, que creería en un sentido
común de la vida. En su teoría de las formas , lo común no existe físicamente, como los objetos, sino como formas
celestiales.
Para el platonismo, el sentido de la vida se halla en
la consecución de una forma superior de conocimiento, la cuál es la idea
(forma) del bien, de la cuál todo lo bueno y lo justo obtiene utilidad y valor.
Aristoteles, aprendiz de Platón, fue otro
filósofo temprano e influyente, el cuál argumentaba que el conocimiento ético
no es conocimiento certero (como la metafisica y la epistemologia), sino que es un conocimiento general. Dado que no es una
disciplina teórica, una persona ha de estudiar y ponerlo en práctica para ser
bueno, y entonces la persona pasaría a ser virtuosa; afirmaba que no era
meramente el estudio de lo que la virtud es, sino que habría de ser virtuoso
mediante actividades virtuosas. Para este fin, Aristóteles estableció lo que
para él era virtuoso:
El sentido del dolor, el sufrimiento y el dolor humano:
ignacio t. lutero
La preocupación por el dolor es de gran importancia, por
cuanto hoy han disminuido los niveles de tolerancia álgida. Existe mucho miedo
al dolor y al sufrimiento. Esto procede de dos raíces principales: por un lado
el hedonismo y por otro, los beneficios aportados por la técnica; gracias a los
progresos de la anestesia y de la analgesia, el hombre está menos familiarizado
con el dolor que sus antecesores, por eso le teme mucho más. Surge la algofobia que constituye una verdadera plaga
social. Nuestra cultura pretende abaratar el mal y el sufrimiento. Dice
Polaino: “estamos en una cultura en la que el sufrir tiene mala prensa. El
dolor es hoy un dis-valor” no
tenemos motivos para soportarlo, sino medios técnicos para combatirlo. Hemos
caído en una trampa peligrosa: pensar que somos capaces de erradicarlo, lo cual
es imposible.
No soportamos el sufrimiento. El miedo o pánico al dolor
llega a ser patológico. Se dice que padecemos de analgofilia:
aficción desmedida al analgésico; “las virtudes han sido sustituidas por las
grageas”. La eficacia de los analgésicos nos ha ido ablandando. El sufrimiento
se considera un intruso, que quizá desmiente la bondad del Creador y hunde en
la desesperación. Se lo ve como una maldición. Se lo hace coincidir con la
absurdidad. Por otra parte, se advierte una pérdida del sentido humanizante y
trascendente del dolor, lo que urge recuperar, porque se olvida que el dolor
tiene una dimensión perfectiva y misteriosa. Huyendo del dolor padecemos
doblemente.
Según
Polaino-Llorente el dolor es una cuestión que interpela a cada persona, El
sufrimiento resulta inevitable. Ningún hombre puede zafarse de la experiencia
del sufrimiento. De una u otra forma, todos acabamos por ser hombres
dolientes. Pero decía el maestro Eckhart que: “la cabalgadura que
con más rapidez conduce a la perfección es el sufrimiento”
Perspectiva
psicofísica del dolor
Sobre
este tema la ciencia ha hecho aportes importantes. Aquí solo señalaremos unas
pocas consideraciones. El dolo biológico y físico, se manifiesta como reacción
a un estímulo sensitivo perjudicial. “El dolor es un daño sentido”. Toda
experiencia dolorosa deja un recuerdo importante, no en cuanto dolor
propiamente dicho, sino en tanto que experiencia dolorosa. Esa huella no puede
interpretarse como algo innato, sino adquirida; y en tanto que adquirida, puede
condicionar determinados tipos de actitudes frente a futuras situaciones
dolorosas.
Naturaleza del dolor
El
dolor es un acto de la subjetividad, un sentimiento. Santo Tomás señala
diesisiete instancias afectivas. Dice: “los hombres son víctimas de muchas
deficiencias” porque su fuerza y energía vital son limitadas, todo movimiento
vital consume una parte de ellas. San Agustín lo define como un sentimiento que
resiste a la división.
En primer nivel el dolor corporal intenso, patentiza en
nuestra conciencia la unidad substancial de la persona; que se revela contra su
disgregación. Por su parte, Bergson considera al dolor como sensación local
impotente. La tendencia a la huida que provoca el estímulo doloroso está
enlazada con la imposibilidad de sustraerme a la realidad dolorosa; el dolor
rompe la unidad de la persona.
En
un segundo nivel, la experiencia dolorosa es mucho más rica que la mera
sensación de dolor. Esta última es siempre dolor exterior, causado por un mal
que es contrario al cuerpo y percibido por los órganos corporales, mientras que
la quiebra y el desgarro íntimo del afligido son dolor interior, o sea
sufrimiento. En el sufrimiento o dolor interior, interviene la memoria, la
imaginación y la inteligencia.
Tipos de dolor
Freud distingue tres fuentes principales del dolor:
La enfermedad que nos hace descubrir nuestra
finitud.
Las agresiones del mundo exterior que nos
hacen descubrir nuestra pequeñez e indefensión.
Las relaciones con el prójimo que nos descubre
la injusticia.
Por su
parte, Scheler señala cuatro estratos en la persona:
Somático,
vital, psíquico, espiritual.
De
acuerdo con estas dimensiones existen cuatro sentimientos fundamentales:
sensoriales, corporales y vitales, del Yo y de la persona. El dolor es un
sentimiento del primer estrato, sensorial, referido al yo, pero no a la persona.
Esa sería la diferencia entre dolor y sufrimiento (cuarto estrato). Y no solo
por su intensidad, sino por su duración. El sufrimiento devora todas las
perspectivas de futuro, la indeterminación de un horizonte sin dolor, afectando
a ese estrato espiritual y produciendo tristeza.
Santo Tomás señala que la apetencia de placer y el
anhelo de unidad o amor es causa del dolor, ya que este es un sentimiento que
resiste a la división de resistencia de la voluntad y de la sensibilidad a una
fuerza de potencia superior, la misma causa dolor, porque si tal fuerza tuviera
la potencia suficiente para transformar el impulso de resistencia volitiva o
sensitiva.
De
acuerdo a los autores señalados existen tres especies principales de dolor:
dolor corporal, dolor interior y tristeza. Estos corresponden al cuerpo, alma y
espíritu.
Distintas actitudes ante el dolor
Tenemos
miedo al sufrimiento y ese mismo miedo es sufrimiento. El temor ante el dolor
físico es, con frecuencia, peor que el propio dolor; el miedo ante el
sufrimiento es miedo del miedo. El temor ante la muerte no es miedo a estar
muerto, sino miedo ante la situación en la que tengo miedo.
Es
importante distinguir dolor de sufrimiento. Sufrir es un fenómeno complejo. El
dolor físico, el malestar, la sensación de desagrado, no son desde el principio
idéntico al sufrimiento. El sufrimiento no se identifica, sin más, con el dolor
físico. Ni con cualquier tipo de malestar.
Muchas veces, el temor al dolor hace sufrir
mucho más que el propio dolor. El sufrimiento, no es un dolo físico o moral,
sino un dolor que condena a la pasividad, donde no se puede hacer nada. En el
fondo es una situación de impotencia que pide serenidad de aceptación de lo que
no se puede cambiar. Hablar del tema sin haber padecido sufrimiento alguno, es
lo más parecido a un ciego de nacimiento hablando de los colores.
La
sociedad moderna silencia la pregunta sobre el sufrimiento, la suprime.
Concentra sus esfuerzos en la evitación y en la disminución del sufrimiento, de
manera directa o indirectamente. Existe una actitud que incapacita para
soportar el padecer y aumenta con ello el sufrimiento. No se enseña a sufrir,
como tampoco se enseña a morir.
Interpretaciones del dolor
Son
muchas las interpretaciones que se han dado del dolor y del sufrimiento.
Recordemos sólo algunas
El budismo considera
que para anular el sufrimiento tengo que anular la voluntad. A través de la praxis meditativa
debe desaparecer el Yo; de este modo, se desvanece el sufrimiento. Se trata de
evitar el sufrimiento y no de plantear la pregunta sobre el sentido, porque el
sufrimiento es en sí mismo lo sinsentido.
Schopenhauer tiene una interpretación pesimista:
“Toda vida es dolor” Considera la apetencia al placer como
carentes de satisfacción. El placer y la felicidad son vistos como ausencia del
dolor. La felicidad existe cuando impedimos el deseo, evitamos enfrentamientos.
Nietzsche encarna la interpretación heroica.
Dice que el dolor no tiene la última palabra: “el placer es más profundo aún
que el sufrimiento”. También señala que
la causa del dolor es la subjetividad sin correlación real. Pero proclama la
superioridad energética de la subjetividad sobre las fuerzas cósmicas
Interpretación dialéctica considera que el dolor es un mal y que
se debe evitar a toda costa pero a su vez es un mal que resulta necesario para
el incremento y la constitución del bien y por ello es en último término un
bien.
Sentido humano del sufrimiento
Lo
primero que se necesita para saber qué hacer con el dolor es aceptarlo, como
algo que esta ahí, y que tenemos que encarar: es el momento dramático de
nuestra existencia. Señala Lewis: “la primera y más humilde operación del dolor
destroza la ilusión de que todo marcha bien”. Nos
pone en situación dramática y eso requiere un modo de expresión. Sin
embargo:”el que se sobrepone a su dolor, sube más alto” (Holderlin). Quien
acepta esa situación convierte el hecho doloroso en una tarea: la de
reorganizar la propia vida contando con esa dramática verdad que se ha hecho
presente. Así, “La enfermedad me es dada como una tarea; me encuentro con la
responsabilidad de lo que voy a hacer con ella”.
Yepes
dice: “el dolor realiza en nosotros una catarsis, una purificación, no solo
corporal, sino espiritual; nos hace menos dependiente de nuestro capricho”. El
dolor eleva al hombre por encima de sí mismo porque ayuda, le enseña a
distanciarse de sus deseos.
Afirma
Lewis: ”el efecto redentor del sufrimiento reside básicamente en su propensión
a reducir la voluntad insumisa.” El hombre
doliente se ennoblece si ha aprendido a ser
fuerte para sobrellevar su dolor. Después de los dos momentos anteriores, se
puede descubrir el verdadero sentido del dolor: “yo sólo puedo afrontar el
sufrimiento, sufrir con sentido, si sufro por un algo o un alguien”.
La
existencia del sufrimiento es un reto a la fe y a la razón. Produce daños; pero
podremos hacer algo positivo si se consigue darle sentido a ese mal que se
presenta muchas veces como un atentado a la existencia de Dios.
Polaino
señala que el hombres doliente tiene que plantearse si va a ser feliz o no a
pesar de sus sufrimientos. Lo primero que
tiene que hacer es aceptarse a sí mismo tal como es con los sufrimientos y
limitaciones.
El
que ha estado en contacto con el sufrimiento, puede señalar que la persona que
sufre, no pide tanto explicaciones racionales, como una actitud empátíca. Lo
mismo puede suceder con las consideraciones teológicas, se queja porque no se
encuentra sentido. Se necesita darle sentido porque esa situación forma parte
de la vida. Sólo el sufrimiento con sentido da paz espiritual.
Ante
la desgracia siempre sobran las palabras, que nunca podrán compensar la pérdida
sufrida. Todo sufrimiento verdadero se experimenta como ruptura. El
homo dolientedice: tengo el alma destrozada y otras cosas por el
estilo.
Los límites del sentido humano y la plenitud de la fe
cristiana
El
dolor cuando queda integrado en la vida, nos moldea, nos hace más únicos, más
humanos. Lo único que consigue no romper a la persona es que sea capaz de amar
de verdad. El amor es un fuerte apoyo del sentido del sufrimiento.
Algunos
descalifican el sufrimiento como si fuera una maldición. Se hace coincidir el
sufrimiento con la absurdidad.
Se
olvida que el dolor tiene también una dimensión perfectiva. Para alcanzar la
felicidad hay que luchar. ”Hay que buscar la perfección en las entrañas del
sufrimiento”.
No
se conoce verdaderamente al hombre hasta no saber como se comporta frente al
dolor. El mismo es el acontecimiento fundamental para el perfeccionamiento
personal. Si mejora y se perfecciona, el dolor ha contribuido a hacer a la
persona más feliz. Así, el dolor es una ocasión de la que el hombre puede
servirse para alcanzar esa perfección.
Ser
feliz es elevar al máximo de perfección todas las facultades, especialmente las
espirituales; pero hay que olvidar el mal que se está pasando. Por eso, insiste
Polaino que es posible autorrealizarse en la experiencia dolorosa, porque el
dolor es la ocasión, tanta veces mal aprovechas, para el autoperfeccionamiento
personal.
Más allá del dolor y el sufrimiento del hombre
Según
Polaino el dolor se hace misterio, es el plus del dolor. Ya no alcanzan las
explicaciones racionales y a pesar del desarrollo tecnológico y avances de la
medicina, el hombre continúa siendo homo
patines, el homo doloris de siempre, en su
constante peregrinar en busca de explicaciones que casi nunca alcanza. Por eso,
es preciso pasar de lo natural a lo sobrenatural; se necesita la luz de la fe
para ese misterio.
La
pregunta acerca del sentido del dolor y el sufrimiento va más allá del dolor y
el sufrimiento. El misterio del dolor humano encamina al misterio del amor
divino:”Sin el sufrimiento de Cristo es locura tratar de entender el
sufrimiento del hombre”. El amor de Dios al
hombre probado en el sufrimiento ilumína el sentido del su dolor que se muda en
amor de Dios y amor a Dios. El amor limpia y trasciende el dolor.
El
sufrimiento abre la vida a un sentido más pleno y la hace más digna. Cristo
curó a los enfermos y alivió al hombre en su dolor. Con eso demostró que es
bueno combatir el dolor. Pero son su vida y su sufrimiento enseñó a divinizar
el dolor. Tanto se acercó al sufrimiento que Él mismo se hizo sufrimiento.
A partir de aquí, el
sufrimiento será redimensionado de una forma nueva: el dolor será vinculado al
amor. Sufrir no será en adelante, sino amar. El hombre se realiza en tanto que
sufre y su sufrimiento se asocia a la cruz. El sufrimiento se transforma en
fortaleza salvífica y su miseria en potencia redentora.
Cuesta
entender el sufrimiento en la medida en que no sabemos quién es Dios y quienes
somos nosotros y los demás y cómo tratarlos. El problema está en nosotros, en
nuestra superficialidad. Cuando se sufre con humildad, se puede ir adquiriendo
esa sabiduría que advierte lo eterno, porque el sufrimiento es anuncio de lo
que está por llegar, aviso de que hay algo que permanece para siempre y, que lo
que importa es el amor que se posee.
El
mayor milagro de Lourdes es
la serenidad de los que abandonan el lugar sin ser curados. Si Dios puede
curarme, debe tener un motivo para no hacerlo. Tal vez no entienda, pero debo
aceptar su voluntad. Seguramente que me tiene reservado algo bueno.
El
sentido del sufrimiento es una paradoja. Sólo bajo el presupuesto de que Dios
existe y el pecado, puede el sufrimiento cumplir su función. El sentido del
sufrimiento es ayudar al que padece a refugiarse en Dios. Señala Juan
Pablo II que el dolor no es
un castigo inmerecido, sino un inmerecido tesoro. La unión con el sufrimiento
de Cristo constituye el culmen de vuestra actitud de fe.
El valor salvífico del dolor humano
Escuchemos
finalmente a Bruno Forte:
en la muerte y resurrección del Hijo, se revela el doble “éxodo” como única
posibilidad de dar valor salvífico al dolor humano: la salida de Dios de sí
mismo hasta el abajamiento supremo de la Cruz y Su retorno. El “éxodo de Dios”
del Hijo venido en la carne culmina en el acontecimiento de Su muerte, como
lugar del extremo advenimiento del Eterno en la forma de la limitación humana:
pero el sufrimiento y la muerte en Cruz son iluminados en su profundidad abisal
por el “éxodo hacia Dios” de la resurrección del Hijo encarnado, en que la
muerte ha sido engullida por la victoria
(cf.
1Cor 15,54).
La
cuestión sobre el sentido del sufrimiento es específicamente bíblica. Presupone
la fe en una ilimitada totalidad de sentido, la fe en que el universo en su
conjunto descansa dentro de un contexto de sentido. Sólo desde ahí tiene
sentido preguntar sobre el sentido del sufrimiento. Tal pregunta se plantea
ante todo allí donde se cree en un Dios omnipotente y bueno, es decir, allí
donde, por tanto, es posible preguntar: «¿cómo se armoniza ese hecho con la
existencia de sufrimiento en el mundo?».
En
Homero no se plantea la pregunta sobre el sentido del sufrimiento. Los héroes
homéricos viven todos dentro de una cierta tristeza. Saben que estarán sobre la
tierra sólo un corto tiempo, y que luego deben bajar al Hades, donde les
aguarda un oscuro destino.
Sólo
donde se acepta y se cree en un sentido universal, como sucede en la religión
bíblica, llega a ser planteada como tal la pregunta sobre el sufrimiento.
Aparece como pregunta sobre la justificación de Dios (es decir, como
justificación del obrar de Dios), pero no entendida en el sentido de que si
Dios quisiera podría evitar cualquier sufrimiento (es decir, no poniendo en
Dios la causa del sufrimiento).
Hay
muchos que piensan que Dios podría haber hecho también una tierra de jauja
(Schlaraffenland). Pero la pregunta entonces es si ése sería un mundo más
deseable. Podemos fácilmente explicarnos que el obrar humano supone una
naturaleza independiente del hombre. Para poder obrar debemos contar con una
tal fiable naturaleza.
El
Nuevo Testamento, en la Pasión de Cristo, nos sitúa de manera extrema ante la
dolorosa experiencia de la falta de sentido: «Dios mío, ¿por qué me has
abandonado?» También esto, en efecto, es un rol dentro de un drama. Jesús reza
un versículo de un salmo, y representa el papel del siervo sufriente de Dios
del Antiguo Testamento.
Pero el papel debe ser representado
comprometiendo la entera existencia, y eso significa que quien lo representa
debe perder de vista el conjunto del guión. El sentido del papel es la
experiencia de la falta de sentido. No cabe ver en esa historia de la Pasión
ningún vestigio del heroísmo estoico. La Pasión de Jesús está descrita
expresamente como algo que se hace contra su voluntad. A ella pertenece el
ruego que dice: «haz que este cáliz pase de mí».
Si
nos preguntamos por el sentido cristiano del sufrimiento, debemos considerar
cómo es interpretada la Pasión de Jesús en el Nuevo Testamento. Hay en él dos
pasajes centrales que ofrecen esa interpretación, uno del apóstol Pablo, quien
afirma que Jesús se hizo «obediente hasta la muerte», y otro de la Epistola a
los Hebreos, en el que de manera aún más fuerte se dice que «aprendió a
obedecer a través del sufrimiento».
Sufrimiento y desobediencia
El
Nuevo Testamento describe esta situación como desobediencia, como el estado en
el que cada cual busca convertirse en el punto central del mundo. El
sufrimiento vuelve a situar el punto de vista en su perspectiva universal:
descubro repentinamente la situación en la que todo nos encontramos, y me
aparto de la desobediencia. Pues la desobediencia es no escuchar, no oír el
sentido del todo. Sólo puede representar bien su papel quien presta atención a
las órdenes del director y escucha el papel de los otros.
La
interpretación cristiana del sufrimiento dice, según creo, que lo hombres viven
en un contexto general de culpa que se caracteriza por que cada uno se ve a sí
mismo como el punto central (el ombligo) del mundo. Ese contexto de culpa sólo
puede ser eliminado si es experimentado como sufrimiento. Mientras el malo
encuentre aceptable y perfectamente en orden vivir a costa de los demás, ¿para
qué cambiar la situación? El que sufre se ve obligado a experimentar la
falsedad de la situación. Esto se ha puesto de relieve constantemente en la
tradición cristiana. Todos los grandes santos y doctores de la Iglesia han
entendido el sufrimiento como el irremediable reverso de la arbitrariedad
El consuelo del sentido
Cuando se habla del sentido del sufrimiento, no se puede
pretender obtener una respuesta transparente acerca de nuestro sufrimiento. Si
alcanzáramos tal tipo de respuesta, no sería ya el nuestro verdadero
sufrimiento. En el sufrimiento hay siempre un momento de comprensión. Su
sentido aparece sólo puntualmente, como «una luz que alumbra mi sufrimiento».
¿Todos los que sufren entienden el sentido?
¿Qué
sucede con el dolor al que no le podemos encontrar un sentido?, ¿qué sucede con
el dolor de los animales, con el dolor de los niños pequeños? Nos situamos aquí
ante una oscuridad que no podemos penetrar. No sabemos qué es el dolor para un
ser que no entiende el sentido (incapaz de preguntarse por el sentido), un ser
que tampoco experimenta el sin sentido porque se mueve en una perspectiva no
trascendente.
Para
un ser así sólo es puntualmente real el dolor actual. Qué sea el dolor para él
no es comprensible para nosotros ni positiva ni negativamente. Sabemos que
experimenta el dolor. Lo vemos. Pero no podríamos decir que sufre, porque el
sufrimiento es un fenómeno complejo al que le pertenece la experiencia de la
falta de sentido, la cual sólo tienen los seres capaces de entender el sentido.
A
esto se añade que el dolor no es algo acumulativo a muchos individuos. El dolor
es siempre «mi dolor», y el dolor de miles de hombres no es ni peor ni mejor
que el dolor de uno sólo, no es sino el dolor de miles de individuos
singulares. El dolor de un solo hombre plantea el mismo problema que el dolor
de miles de hombres. Auschwitz no plantea ningún problema de Teodicea que no
estuviera ya planteado desde Caín y Abel.
Todo esto no son sino prólogos a los que no
sigue ningún epílogo, porque estamos ante una situación que no sabemos
interpretar. La Sagrada Escritura nos dice que el sufrimiento de la criatura
tiene su último fundamento en la desobediencia del «príncipe de este mundo», y
que será también objeto de una redención.
El
sufrimiento sólo es suprimido cuando el sufrimiento de cualquier hombre se
transforme en alegría. De eso se habla en el Apocalipsis, al final del Nuevo
Testamento: «¡Mira, ésta es la morada de Dios con los hombres! Él habitará con
ellos y ellos serán su pueblo, y el Dios con ellos será su Dios. Enjugará toda
lágrima de sus ojos y ya no habrá muerte, ni llanto, ni gritos, ni fatigas,
porque lo anterior ha pasado (...) Mira, hago nuevas todas las cosas.»
COMPETENCIAS TRANSVERSALES
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SER
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SABER
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SABER HACER
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COMPETENCIAS ESPECÍFICAS
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INTERPRETATIVAS
ADMIRAR
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ARGUMENTATIVAS
JUZGAR, CRITICAR, DISCUTIR
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PROPOSITIVAS
CREAR, PRODUCIR.
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Critica
Este texto lo he interpretado de una forma mas profunda para poder mostrar como la existencia humana es tan importante para todo ser viviente como para DIOS; por eso es tan importante recalcar que somos los únicos seres en este mundo que tenemos la capacidad de elegir y la conciencia de si o no antes de actuar.
Es gracia a esta capacidad que hemos recibido según nuestra tradición cristiana creemos que es de DIOS , pero para otras personas proviene de la naturaleza a algún otro Dios, es esta ultima la que la sociedad actual nos quiere mostrar, gracias ala curiosidad del ser humano.
Por esta razón es tan importante que cada ser humano marque su carácter y esto le pueda ser bien visto por la sociedad o rechazado por la misma, por sabemos que debemos llegar a circunstancia que no nos llevan a ningún lado si no que llevan a acabar con nuestra vida
Para poder vivir como deseamos debemos tener una muy buena ética para poder actuar y enfrentar la sociedad que vive llena de inmoralidades y no respeta la valoración moral
Aunque ahora la ciencia ha ayudado mucho al ser humano en ciertas enfermedades o traumas como le llamamos a ciertos problemas que han acompañado a lo largo de la existencia humana , pero que en épocas anteriores eran serios problemas que no llevaban si no ala muerte.
Es por eso que el ser humano debe agradecerle primero a Dios, que con su sabiduría ha hecho de que personas se esfuercen para al desarrollo de ciertas maquinas o experimentos que han logrado una mejor calidad de vida a nuestra época, gracias a estas ciencias ciertas personas que en la antigüedad eran expulsada o abandonadas por que no veían cura en ello que se podrían salvar.
Gracia a este desarrollo la vida humana se conoce desde tan solo meses de gestación, ha hecho que personas con enfermedades incurables hoy en día como lo es el sida pueda controlarse y hasta llegar a su cura, por eso la ciencia ha hecho que la calidad de vida de todos los seres humanos cada día sea un poco más prolongada.
Por eso creo que el sentido de nuestra vida esta enmarcado por ciertas concepciones tanto filosóficas de ciencia o religiosas por que han sido estos campos los que siempre han dado un punto de vista a los diversos temas de nuestra creación y hacia donde vamos.
para muchas personas fuimos creados a imagen y semejanza de DIOS, pero para otros hemos venido de la evolución, pero estas incógnitas siempre han rodeado al ser humano y cada día la ciencia da respuesta.
Pero las personas de fe siguen creyendo que venimos del polvo y somos semejanza de DIOS aunque ciertas teorías han hecho de que grandes creyentes duden y comienzan a creer en otras teorías; pero lo más importante es que somos seres racionales y creo que algún día nos daremos cuenta de dónde venimos y para dónde vamos.
También debemos resaltar el desarrollo de la ciencia a los grandes progresos que han tenido en los campos del dolor y sufrimiento de alguna ser frente alguna dificultad, por que gracias a ala anestesia y la analgésica el hombre de hoy en día esta menos familiarizado con el dolor, esto es una gran paso que hecho la ciencia para beneficio del mismo.
Los ojos cristianos gracias al concepto de San Agustín hablan del dolor como un sentimiento que resiste a la división, pero para el filosofo Henri Bergon considera el dolor como sensación local impotente
.
Son dos teorías totalmente diferentes que nos muestra la realidad es la que debemos enfrentar el hombre de hoy, es seguir creyendo en un Dios creador o en los avances que tiene la ciencia, hay es donde cada uno debe tomar la teoría de que corazón y su fe le diga, pero es mejor profundizar un poco acerca de estos temas para poder sacra nuestro punto de pensar.
Son dos teorías totalmente diferentes que nos muestra la realidad es la que debemos enfrentar el hombre de hoy, es seguir creyendo en un Dios creador o en los avances que tiene la ciencia, hay es donde cada uno debe tomar la teoría de que corazón y su fe le diga, pero es mejor profundizar un poco acerca de estos temas para poder sacra nuestro punto de pensar.
También es muy importante saber que existe tres tipos de dolor, el corporal que es el que mas se siente y es el que mas hace sufrir a las personas y es el que menos podemos entender por que llega hasta incomodar nuestras vidas, pero el dolor del alma es el que menos sentimos por esta razón lo descuidamos sin pensar que el mas importante para nosotros hombres de fe.
Es por esta razón que creo que debemos cuidar de ella para que cada este mas llena de gracias espiritual, para que vivamos una vida llena de alegría y podamos trasmitirlo día a día.
El dolor espiritual es no tener sentido de nuestras vidas que como todo ser hemos llegado a pensar, para que vine al mundo y por que; creo que estas etapas son de vital importancia para hacer crecer la misa y volverla mas fuerte mediante las buenas obras que cada ser debe hacer para el beneficio de los demás.
Los limites de la vida cristiana y de la plenitud de fe han descalificado el dolor como un sufrimiento y menos como si fuera una maldición, si no que el dolor nos leva a realizar una experiencia de fe o de plenitud del mismo.
El gran ejemplo de combatir todo dolor de cuerpo, alma y espíritu fue Jesucristo el muestra cómo nos trasforma la miseria del enfermo o ya abandonado en potencia redentora, por eso creo que están importante vivir el dolor en nuestra vida de fe cristiana.
La vida cristiana tienes bastantes ejemplos en Jesucristo el cual tuvo que vivir el dolor de su pasión y muerte para mostrarnos como se debe vivir con amor todo lo que nos ponga el señor pero no solo cristo la santísima virgen nos da también bastantes muestras del dolor.
En la cuidad de Lourdes Francia la vida de fe nos muestra como a la aparición de la santísima virgen maria a la niña Bernardita nos muestra el silencio de su enfermedad y ver como ella mostraba al mundo la felicidad de vivir sufriendo por agradar al señor.
Siendo hoy en día uno de los lugares de peregrinaje que ha salvado millones de vida, aunque para muchas personas sin fe, esto es un invento de la iglesia, pero que a veces la ciencia o los ateos no han podido demostrar por qué se realizan.
Para
interpretar un poco el sufrimiento la vida cristiana nos siguen mostrando ciertos ejemplos como es
la vida de la personas que han alcanzado
la santidad, el cual ellos nos dan una interpretación del dolor como el
sufrimiento irremediable de la arbitrariedad.
para ciertas personas el dolor es un momento de complacencia que todos los seres deben vivir para que cada uno lo interprete, la sagrada escritura también nos muestra que el sufrimiento es aveces fundamento de la obediencia pero que puede ser objeto de redención, para todo se que nunca halla creído en algo religioso, o puede que cambie su vida tanto espiritual como corporal.
para ciertas personas el dolor es un momento de complacencia que todos los seres deben vivir para que cada uno lo interprete, la sagrada escritura también nos muestra que el sufrimiento es aveces fundamento de la obediencia pero que puede ser objeto de redención, para todo se que nunca halla creído en algo religioso, o puede que cambie su vida tanto espiritual como corporal.
Por
consiguiente es muy importante recalcar el dolor como un momento de agrado al
señor, pero también que para muchos es el peor momento de la vida y podemos hasta llegar acabar con
nuestras vidas, por eso debemos afrontar todo estos procesos de nuestra vida
con un fundamento moral y religiosos si creemos en algo para poder dar una
respuesta positiva porque todo ser que este en este mundo debe afrontarlos.
Es muy importante hacernos esta pregunta que nos hacemos muy a menudo “todos los que sufren entienden el sentido”. La
Sagrada Escritura nos dice que el sufrimiento de la criatura tiene su último
fundamento en la desobediencia del «príncipe de este mundo», y que será también
objeto de una redención.
Pero la realidad es que las personas ven esta clase de problemas de una forma diferente, los que nos llamamos ser testigos de DIOS, pero nosotros los seres humanos no podemos comprender como una persona que ha vivido siempre el bien, que se ha cuidado en su alimentación, tenga que sufrir ciertos problemas que pueden acabar con nuestra vida.
para concluir es tan importantes ser hombre de fe, para poder mostrar al mundo que si existe un rey celestial y no hacer exentos pero si cuidadosos de la ciencia por que esta rama nos puede llevar a comprender los diferentes problemas de una manera mas lógica y material.
Pero la realidad es que las personas ven esta clase de problemas de una forma diferente, los que nos llamamos ser testigos de DIOS, pero nosotros los seres humanos no podemos comprender como una persona que ha vivido siempre el bien, que se ha cuidado en su alimentación, tenga que sufrir ciertos problemas que pueden acabar con nuestra vida.
para concluir es tan importantes ser hombre de fe, para poder mostrar al mundo que si existe un rey celestial y no hacer exentos pero si cuidadosos de la ciencia por que esta rama nos puede llevar a comprender los diferentes problemas de una manera mas lógica y material.
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